Banco Mundial y FMI preocupados por el daño de la inflación en la frágil economía de Latinoamérica

La inflación se cierne sobre las personas de pocos recursos en Latinoamérica, según analistas

Los precios de los alimentos y las energías están detrás de las principales causas de la subida de precios en América Latina y el Caribe, según un análisis presentado el martes en el marco de las reuniones de primavera del Banco Mundial (MB) y Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington DC.

Los autores Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe, y Robert Taliercio O’Brien, director regional de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones para la región sostienen en el informe ‘La inflación, una amenaza creciente para los pobres y vulnerables de América Latina y el Caribe’, que alimentos y energías son responsables de más del 60% de la inflación para varios países latinoamericanos, fenómeno que ha ido en aumento desde mediados de 2021.

«La inflación ejerce una presión significativa sobre el ingreso disponible de los hogares (…) es preocupante el impacto negativo sobre los hogares más pobres y vulnerables ubicados en áreas urbanas, que dedican un porcentaje grande de su ingreso total a adquirir alimentos y otros recursos básicos», sostienen los expertos.

Y lejos de ver una mejora en el resto de este año, las proyecciones apuntan a un empeoramiento de la situación dadas las condiciones globales; algunos países del hemisferio como Haití y Surinam cerrarían el año con hasta dos dígitos de inflación lo que complicaría la vida de los más desfavorecidos.

«Se prevé que la inflación aumente aún más en 2022 debido en buena medida al alza en el precio de las materias primas y a interrupciones en las cadenas de suministro global. (…) Los países importadores de alimentos sentirán más rápido los efectos de los continuos aumentos en los precios», consideran los autores.

Los economistas reseñan que la región mostraba una optimista recuperación después del letargo que impuso la pandemia del COVID-19 desde el primer trimestre de 2020, pero enseguida emergió una nueva y “preocupante amenaza” de “inflación creciente” que ha tirado por los aires los pronósticos.

Los análisis sobre el terreno indican que la inflación en la región está correlacionada por «presiones por el lado de la demanda originadas en políticas expansivas, además de presiones sobre la cadena de producción, precios de la energía y depreciación de la moneda”, indican.

A nivel internacional se considera la invasión de Rusia a Ucrania como detonante de la inflación, pero los expertos advierten que en Latinoamérica la situación ya venía empeorando desde mucho antes.

“La invasión rusa de Ucrania avivó el fuego inflacionario, la mayoría de los países de la región han estado experimentando aumentos en los precios desde el año pasado. El combustible, medido en función del precio mundial del petróleo, y los precios internacionales de los alimentos subieron a lo largo de 2021”, acota el análisis.

 

Facebook
Twitter
LinkedIn
Email