El parole humanitario de EE.UU. para venezolanos, cubanos, nicaragüenses y haitianos cumple 1 año. ¿Qué ha pasado?

A un año de la extensión del parole humanitario de EEUU, unos 297.000 venezolanos, nicaragüenses, cubanos y haitianos han llegado a EEUU por ese programa, mientras otros aguardan con incertidumbre.

Cuando la pantalla le anunció «Usted ha sido aprobado», a Carlos González le pareció mentira.

«Tuve que volver a mirar. Ahí seguía, y entonces me dije ‘es verdad, ¡me llegó el parole!'», dijo el cubano a la Voz de América desde Tampa, a donde llegó con su familia en octubre gracias al programa. «Al fin podré darle una vida digna a mis niños, y empezar a vivir de verdad, no sólo sobrevivir», agregó.

Desde la ampliación del programa de parole el 5 de enero de 2023 a ciudadanos de Nicaragua, Cuba y Haití como una vía «segura y legal» de llegar a EEUU —el programa comenzó en octubre de 2022 para venezolanos—, unas 297.000 personas de estos cuatro países se han beneficiado de la medida. En ese momento la frontera sur de EEUU registraba números récord de encuentros con migrantes, en su mayoría venezolanos, nicaragüenses, haitianos y cubanos.

Sin embargo, un año después las autoridades de inmigración están registrando otra vez cifras récord de encuentros con inmigrantes irregulares, con registros de casi 270.000 en septiembre, casi un cuarto de millón en octubre y noviembre y reportes de casi 300.000 en diciembre.

El primer año del programa de parole humanitario, que otorga un permiso por dos años que permite a los beneficiados trabajar y residir legalmente en EE. UU., ha sido un éxito para unos y una angustia para otros. Mientras miles de beneficiados ya se encuentran viviendo y trabajando legalmente en EE. UU., otros tantos —quizás más, las autoridades de inmigración no dan cifras de la cantidad de solicitudes— se mantienen en la incertidumbre a la espera de una respuesta a sus casos que no llega.

Mientras tanto, una demanda judicial interpuesta en enero de 2023 por 20 estados controlados por republicanos busca detener el programa, argumentando que es una violación de la ley federal de inmigración y una extralimitación del Poder Ejecutivo.

Además, demoras e inconsistencias en los tiempos de procesamiento y un posible cambio de administración en 2024 han puesto a muchos que esperan en una posición difícil.

Una vía segura pero demorada

Los aspirantes al programa deben tener un patrocinador económico en EE. UU., estar en sus países de origen y comenzar el proceso a través de la aplicación móvil. El gobierno de EE. UU. prometió que se concederían hasta 30.000 permisos al mes para ser repartidos entre las cuatro nacionalidades.

El joven habanero y su esposa, Mayelín Alarriba, aplicaron con sus dos hijos pequeños al parole humanitario en enero pasado patrocinados por su suegro. González dijo que su corazón «estuvo en un hilo» durante casi 10 meses de espera.

González y su familia se consideran afortunados, saben que miles de solicitudes permanecen en el limbo, algunas hace casi un año.

«Todavía queda mucha gente sin saber qué será de ellos», dijo el joven cubano, que se asentó en la zona de Tampa, Florida.

Más de 62.000 cubanos, 54.000 nicaragüenses, 81.000 venezolanos y 120.000 haitianos se han beneficiado del programa, según registros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP, en inglés).

Al entusiasmo inicial de poder emigrar legalmente a EE. UU. le siguió la incertidumbre por las demoras en el procesamiento de las solicitudes, que han probado ser impredecibles.

«No sabes si te va a tocar rápido, o te vas a demorar meses», aseguró a la VOA Elina, una ingeniera cubana que prefirió no compartir su apellido.

El padre de Elina completó la solicitud para que su hija emigrara a EE. UU. el 18 de enero y hasta ahora no han recibido «ni siquiera la confirmación de que fue recibida», dijo la mujer, de 26 años.

«Tengo miedo de que pronto todo se acabe. Sé que hay un juicio que quiere eliminar el parole», dijo en referencia a la demanda que busca detener el programa.

Aunque inicialmente se procesaban las solicitudes en orden de llegada, en mayo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) decidió cambiar la revisión.

Desde entonces, las autoridades de inmigración seleccionan al azar aproximadamente la mitad de los casos que procesan, y la otra mitad se revisa según la fecha de solicitud.

El DHS aseguró que este procedimiento «tiene como objetivo mantener una oportunidad significativa y equitativa para todos».

La abogada de Inmigración Rosaly Chaviano dijo que las personas están experimentando mucha frustración por las demoras.

«Al principio [del programa], yo diría de enero hasta febrero, vimos un poco que estaban agilizando los casos, que más personas estaban entrando», dijo.

Ahora casi parece que «está parado el programa, pero a la vez no lo está, obviamente, porque vemos que siguen entrando personas», advirtió la abogada, fundadora del bufete Chaviano Law Firm, en Miami, Florida, donde atiende decenas de casos de migrantes y sus familias.

Un sueño cumplido para unos, frustrado para otros

Carlos Zambrano y su hermana, residentes del estado venezolano Táchira, solicitaron al parole humanitario casi inmediatamente que se hiciera disponible para personas de Venezuela. Cerca de 400 días después, no han tenido respuesta de su caso. El patrocinador es su madre, quien vive hace más de dos años en la Florida.

«Hemos visto muchísimos casos que han salido de octubre hasta noviembre de este mismo año que están siendo aprobados. No hay como una información pública que le permita a uno saber si están saliendo los casos o no», dijo a la VOA el venezolano de 21 años.

Zambrano dijo que se siente decepcionado. «No me gusta que sea un sistema de lotería porque es injusto. Hay gente que está aplicando ahorita este día y que salen aprobados este día, mientras hay una gente que lleva esperando desde enero», agregó.

En cambio Alexis García, un nicaragüense de 45 años, llegó a Miami el pasado noviembre, poco más de un mes después de iniciar el proceso. Su hija, María, patrocinó su solicitud en octubre.

«Es casi un milagro. Yo digo que la Virgen fue la que me ayudó a pasar estas Navidades con mi familia», dijo García.

El venezolano José Francisco Sánchez Mendoza, de 26 años, solicitó el parole humanitario el 18 de noviembre de 2022. Sin embargo, desde entonces no ha tenido actualización de su caso.

«No tengo idea de qué ha pasado», dijo. «Estoy decepcionado, ya que aunque digan que la manera ilegal de llegar a suelo americano es insegura, tiene más velocidad que la oficial».

Sánchez Mendoza dijo que conoce a personas que han llegado al límite suroeste de EEUU caminando, «pasan la frontera en tres meses», y en cambio no sabe cuánto tiempo tendrá que esperar por su solicitud de parole.

El joven aseguró que su intención sigue siendo salir de Venezuela «de cualquier manera a otro país y tratar de vivir con la pequeña esperanza de que llegue la confirmación» del parole.

Permanecen las rutas migratorias irregulares

La abogada Rosaly Chaviano dijo que la meta del programa inicialmente era controlar la inmigración irregular, pero ahora «las personas están entendiendo que es bien lento, que las esperas son demasiado largas y por lo tanto, de nuevo, están arriesgando sus vidas» para llegar a EEUU.

Chaviano dijo que el programa de parole al principio «ayudó mucho a controlar la frontera», pero a medida que transcurren los meses ha visto que la frustración de los solicitantes que esperan va en aumento.

«Entonces lo que estamos viendo ahora es lo mismo que antes que comenzar el programa», dijo, «muchas personas entrando de manera ilegal».

Según DHS, el programa «ha reducido significativamente la migración irregular», al proveer «vías seguras, ordenadas y humanas».

Pero aún así en el último año el número de encuentros con migrantes en la frontera suroeste alcanzó un récord 2,4 millones.

Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano en Washington, dijo que cuando comenzó el programa de parole se redujo la emigración irregular, “pero gradualmente para mayo [de 2023] se observa un aumento”.

Según sus cálculos, al menos 100.000 migrantes han viajado en vuelos directos a Managua desde Cuba en 2023, gracias a que Nicaragua no les exige visados.

«Eso es un 3 % de toda la migración irregular», agregó.

Inquietud sobre el futuro del parole humanitario

Chaviano, la abogada, dijo que hay inquietud entre los inmigrantes sobre si el parole humanitario se va a mantener el próximo año, de cara a las elecciones presidenciales de EEUU. Todo parece apuntar a que el duelo electoral quedará nuevamente entre el presidente demócrata Joe Biden y el exmandatario republicano Donald Trump, favorito para ganar la nominación de su partido. Trump ha advertido que si es elegido, pretende aplicar una fuerte política migratoria.

Sin embargo el miedo mayor es que el programa quede elimidado por la corte, dijo Chaviano.

«Para la comunidad de inmigrantes, sobre todo aquellos que están esperando en Cuba, en Venezuela, en Haití, en Nicaragua, realmente ellos no miran tan lejos, hacia un posible cambio de gobierno. En estos momentos su miedo más bien se basa en la decisión del juez», dijo.

«La pregunta más frecuente y constante que recibo es ‘¿qué podemos hacer?’ Desafortunadamente, la respuesta es esperar», concluyó.

Con información de la Voz de América 

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