Caminic busca la incorporación de mineros artesanales al “Modelo Bonanza”

Cámara Minera  impulsa el ordenamiento desde hace 12 años y prepara el camino para lograr una certificación internacional.

** Cámara Minera  impulsa el ordenamiento desde hace 12 años y prepara el camino para lograr una certificación internacional

Redacción IP Nicaragua

En Nicaragua existen unos 35 mil mineros artesanales, pero solo el 24.2% forma parte del modelo de ordenamiento y desarrollo que, desde hace 12 años, impulsa la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic).

El sistema, también conocido como “Modelo Bonanza”, ha permitido la estabilidad legal y ordenamiento de 8,500 mineros artesanales, confirmó Sergio Murillo, presidente de Caminic.

El modelo de minería artesanal en Bonanza se creó en el año 2008. Surgió con la visión de que los pequeños mineros pueden y deben trabajar en conjunto con la minería industrial.

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Originalmente se concibió como un sistema que, además de buscar estabilidad legal para el sector, pretendía ser un referente de buenas prácticas amigables con el medio ambiente.

Según Murillo, el modelo en sus orígenes también planteó la necesidad de construir plantas para atender de forma exclusiva a los trabajadores artesanales.

Sergio Murillo, presidente de Caminic/ Foto. Cortesía

Es así que, en el año 2016 se inauguró una planta en Chontales, para procesar el material de mineros artesanales y promover el desarrollo en los municipios de La Libertad y Santo Domingo.

“Esa es la base de nuestro modelo, que apoya con reglas claras lo que tiene que ver con la buena diligencia de estos procesos y la gobernanza de las cooperativas, que están integradas dentro del proceso”, mencionó Murillo.

Víctor Campos, director del Centro Humboldt, afirmó que uno de los problemas que enfrenta el país, y por lo cual trabaja el sector, es el uso del mercurio en la pequeña minería y erradicarlo es una tarea ardua.

“El problema del mercurio es el problema ambiental más importante. En este momento en 52 municipios del país hemos identificado pequeña minería, no estamos hablando de un problema menor”, dijo Campos.

Bonanza, un ejemplo

Norlan Flores, presidente de la Cooperativa de Pequeños Mineros (Coopemin) en Bonanza, explicó que con el nacimiento de este modelo nació la Comisión de Minería Artesanal, donde participa el sector privado, los mineros y el Gobierno.

La comisión, además de velar por la minería artesanal y establece reglas y procedimientos para realizar labores de forma “ordenada, desde la parte legal, lo ambiental, y lo que corresponde al no trabajo infantil”, agregó Flores.

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El presidente de Coopemin, señaló periódicamente se establecen giras a los puntos de trabajo para hacer una supervisión en el lugar.

“Desde el inicio de la extracción del oro hasta la comercialización se hace de manera ordenada, responsable y justa, en eso estamos enfocados”, mencionó Flores.

Camino a la certificación

El presidente de Caminic reconoció que, el sistema en 12 años ha evolucionado, pero una certificación con los requisitos del Estándar Fairmined, permitirá a los mineros artesanales “integrar el modelo”.

Fairmined es un “sello de aseguramiento” que certifica oro de organizaciones mineras artesanales y de pequeña escala, según se lee en su página web.

La iniciativa fue creada en el año 2004 por la Alianza por la Minería Responsable (ARM), una organización reconocida a nivel global como líder y pionera en el sector de la minería artesanal y de pequeña escala.

Al obtener la certificación, se crean oportunidades para los mineros, brindando estímulos para que las organizaciones mineras se conviertan en “empresas viables que realizan sus actividades de una forma económica, tecnológica y ambientalmente responsable”.

 

“El modelo ha evolucionado, pero una certificación le va a permitir a integrar el modelo conjunto, dado que en Nicaragua la escala del modelo es diferente a lo que establece el Estándar”, mencionó el presidente de Caminic.

El presidente de Coopemin, afirmó que los mineros están dispuestos y animados a contribuir con esa certificación, para llegar al siguiente nivel y ser tomados en cuenta como minería artesanal responsable.

“Los proyectos sociales han estado desarrollándose y la economía que, está teniendo este ordenamiento de la minería artesanal ha rendido frutos en estos años de trabajo”, mencionó Flores.

Ana María Orjuela, responsable de certificación del Estándar Fairmined, explicó que lograr este proceso tiene un impacto en el sector.

El Estándar Fairmined, no solamente asegura que se cumpla con el mínimo exigido por la Ley de cada país, sino que hay reglamentos adicionales para tener las mejores prácticas en el mundo, dijo Orjuela.

“El Estándar es un proceso de mejoramiento continuo que ofrece a las organizaciones mineras una vía para que haya un fortalecimiento organizativo (…) Después de la certificación las organizaciones mineras deben seguir trabajando, porque cada año serán auditadas y deberán demostrar que se mantienen las buenas prácticas”, dijo Orjuela.

Cada uno de estos temas fue abordado abiertamente en un conversatorio en el que participaron miembros del sector minero, académicos y de la sociedad civil, quienes dieron sus aportes para el proceso de certificación y la colaboración entre los planteles industriales de minería artesanal y pequeños mineros.

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