Nicaragua no está preparada para atender pacientes con enfermedades mentales crónicas

* Según psicólogas y psiquiatras, esas personas están en alto riesgo frente a la pandemia del covid-19.

Léster Arcia y Manuel Bejarano

SEGUNDA ENTREGA

Las enfermedades psiquiátricas, que se encuentran dentro de las enfermedades crónicas del país, han experimentado un incremento del 30% en los últimos dos años, según el Mapa Nacional de la Salud en Nicaragua, del Ministerio de Salud (Minsa).

Esto fue confirmado por psiquiatras y psicólogas consultadas por IP Nicaragua, quienes además refirieron que esas personas hoy día están en alto riesgo frente a la pandemia del covid-19.

Bajo el techo de una casa que quedó parcialmente destruida por el terremoto de 1972 vive Luis Alberto Cano, un hombre, de 46 años, que padece de esquizofrenia desde que tenía 31.

Vive con su madre, Vilma García, una señora de 71 años.

En la vivienda lo que más impera es la pobreza y condiciones insalubres que podrían, en plena pandemia del covid-19, agudizar los problemas de salud que ya ambos padecen.

Las enfermedades psiquiátricas aumentaron un 30 % según datos del Minsa. Foto: Lester Arcia / IP Nicaragua.

Luis sale de la vivienda todos los días, con pantalones rasgados y completamente sucios, la barba larga, que hace esconder su rostro, y cuelga de sus hombros un saco en el que deposita plástico y basura que recoge de la calle.

“Ahí anda caminando por todos lados y trae aquí todo. Yo a él no lo puedo detener, si lo paro se pone bravo. Sale y viene cuando quiere”, dice Vilma García, su madre, quien también padece de “problemas de la cabeza”, como ella misma lo refiere.

Luis es uno de muchos nicaragüenses con problemas de salud mental severa, que deambulan por las calles en plena pandemia, corriendo el riesgo de contraer el mortal virus que ha enlutado al mundo, incluyendo Nicaragua. Él no conoce el uso de mascarilla, el distanciamiento social y menos el lavado constante de manos. Su enfermedad mental hace que la pandemia no exista.

Según la psiquiatra Shanda Mora, en la RAAS ha habido cuatro casos (de personas con enfermedades mentales, que adquirieron el virus) y requirieron ingreso hospitalario. Lo que no se sabe es si éstas están en las cuestionadas estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), ni si ha habido más casos con estas mismas características.

Mora explicó que los enfermos mentales que comprenden el virus buscan cómo protegerse, pero se pueden descompensar por la ansiedad, mientras que los que no logran comprender que hay una pandemia, muy peligrosa, no se protegen y son los que corren más riesgo.

“El riesgo va a depender de qué tipo de problema mental tenga la persona. A aquellos que comprenden el impacto que puede tener el contagiarse les puede generar mucho estrés, mucha ansiedad, por el miedo a infectarse. De hecho, estamos teniendo personas, por ejemplo, con trastornos ansiosos, se nos están descompensando mucho. Pero hay pacientes que tienen trastornos mentales muy severos, que no logran comprender la magnitud y el riesgo que (el covid-19) implica. Incluso es difícil para ellos mantener una mascarilla puesta. ‘Para que me voy a poner esto’; y otros que dicen: ‘Yo no me voy a contagiar, si yo soy poderoso, yo soy un dios’”, contó la especialista.

Sin atención especial y estigmatizadas

De acuerdo con la doctora Martha Muñoz, psiquiatra infanto-juvenil del Centro Médico Curis y miembro de la Asociación Nicaragüense de Psiquiatría, Nicaragua no está preparada para atender de manera especial a enfermos mentales crónicos con covid-19.

“El hospital psicosocial (en Managua) atiende a adultos en general, hospitaliza a adultos en general, pero tampoco tiene un área especializada, por ejemplo, ahorita con la pandemia del covid, para ingresarlos en una sala sólo para atención de enfermos mentales con covid, si es que el paciente llega a acudir a esta unidad para su atención”, afirmó Muñoz.

Dijo que, en general, los pacientes con covid-19 que necesitan hospitalización son enviados a hospitales generales, como el Lenin Fonseca o el Fernando Vélez Paiz, pero tampoco estos tienen un área equipada para pacientes con enfermedad mental con coronavirus, sino que están en la misma área que el resto de pacientes con covid.

Por otro lado, la psiquiatra mencionó que los enfermos con trastornos mentales son estigmatizados, una problemática de toda la vida.

“Comúnmente, los que acuden a atenciones médicas en los hospitales públicos, y tienen una enfermedad mental de base, sea cual sea la enfermedad médica que ellos presenten, comúnmente son estigmatizados. Los dejan de último, minimizan los síntomas, casi siempre priorizan el manejo ambulatorio, es decir, les dan de alta y no les ofrecen hospitalización”, explicó.

El doctor Antonio Vázquez, presidente de la Unidad Médica Nicaragüense, refirió que el Gobierno definitivamente debe crear salas especiales dirigidas a personas con enfermedades mentales y covid-19, tanto en el hospital psiquiátrico nacional, como en los hospitales generales.

“Ahora, con relación al covid, están mucho más expuestos, porque las personas que tienen trastornos mentales graves tienden a cuidarse mucho menos. Tienen menos consciencia de su entorno y, por lo tanto, las recomendaciones de distanciamiento social, lavado de manos, el uso de mascarillas, son poco acatadas y están mucho más expuestos, y son menos cuidados por la familia”, sostuvo Muñoz.

Los problemas de salud mental aumentan con la pandemia. Imagen: IP Nicaragua.

Eso es lo que pasa con Luis y Vilma. La mujer usa una mascarilla que le regalaron, cuando hace sus gestiones, pero él no tiene consciencia de la enfermedad.

Vilma sobrevive con la pensión del seguro social, que es su único ingreso. En la casa donde habitan, solo los acompañan un par de colchones y “todo el calache” que lleva Luis a diario. Al ser consultada por IP Nicaragua sobre el conocimiento que tiene de la pandemia, dijo que lo único que ve es a la gente usando mascarillas en las calles.

“Cuando voy al seguro me pongo una mascarilla que me regalaron, porque, si no, no me dejan entrar. Yo no sé nada de eso (del covid-19) y menos él”, expresó la anciana.

Carga más pesada para la familia

A las familias de estos pacientes también se les complican mucho las cosas, según las especialistas.

“Sí. Y eso depende del trastorno mental que tengan. En trastornos mentales graves de base, hay pobre contacto con la realidad, descuido en su higiene, en su alimentación, en hábitos de la vida cotidiana. Y si le sumamos a esta enfermedad mental grave el covid, se requiere de medidas básicas en la prevención, y luego de un tratamiento bastante agresivo, según si es un cuadro de covid es leve, moderado o severo. Entonces estas personas quedan más desprotegidas, con más posibilidades de agravarse, y en su mayoría las familias consideran a este tipo de pacientes una carga, y tienen una red de apoyo muy pobre. Con mayor razón, hay más descuido y eso hace que se agraven más rápidamente”, explicó la doctora Martha Muñoz.

Por su parte, la doctora Shanda Mora dijo que es una preocupación más para la familia: “Para proteger a esta persona vulnerable, es un grado de estrés más para la familia. ¿Cómo lo protejo? ¿Cómo hago para que entienda? ¿Cómo lo restrinjo? Porque hay algunos a los que les gusta salir a pasear, andar deambulando en la misma calle del barrio. ¿Cómo hago para que no esté saliendo? Sin duda es una preocupación más para la familia”.

Según la psicóloga Andrea Pomares, las personas con problemas de salud mental hoy día están más expuestas también debido a que “se ha complicado un poco el acceso a ciertos medicamentos por el cierre de fronteras, de muchas farmacias, y por haber disminuido la atención en algunos hospitales que tenían atención psiquiátrica o psicológica”.

Pomares también refirió que la familia se ve afectada desde el punto de vista económico, por lo que significa la atención de ese tipo de enfermos.

“En circunstancias normales, entre comillas, los familiares enfrentan algunas dificultades, por ejemplo, si la persona está en algún centro de atención psiquiátrica o especializada para el área salud mental, obviamente tienen el gasto económico de alimentación, transporte, vestimenta, etcétera. Sin embargo, una vez que esta persona sale del centro también tienen muchas dificultades, por ejemplo, las viviendas no están adaptadas, hay mucho desconocimiento sobre el manejo de los pacientes psiquiátricos”, sostuvo la psicóloga Pomares.

“Hay muchos factores que influyen, no solo el económico, sino también el social, porque recordá que este tipo de personas de hecho tienen un estigma que la familia lo vive y lo sufre junto con ellos. Si el paciente está bien compensado, si está bajo su tratamiento psicofarmacológico, son personas que pueden ser absolutamente funcionales”, afirmó la especialista.

Por el lado de la salud, aunque el covid-19 sea nuevo y aún se esté estudiando si puede afectar más a las personas con problemas de salud mental crónicos, según la médico-psiquiatra Shanda Mora, muchas de ellas toman medicamentos varios años, “y sabemos que el uso permanente de medicamentos también afecta a nuestro cuerpo, principalmente a nuestro hígado, y al enfrentarse a este tipo de virus (covid-19) pues es un mayor riesgo para ellos”.

“Un factor importante es que, cuando vos estás bajo un tratamiento psicofarmacológico, sí interfiere de alguna manera con el sistema inmunológico y de hecho con todo el metabolismo. Lo que hace que la persona siempre mantenga un sistema inmune deprimido, lo cual te deja obviamente más propenso en comparación con otras personas que no están bajo un tratamiento psicofarmacológico, de contagiarte de estas enfermedades que son oportunistas”, aseveró la psicóloga, Pomares.

Enfermos mentales de la calle en desprotección

Para psiquiatras y psicólogas consultadas por IP Nicaragua para este reportaje, las personas con problemas graves de salud mental que andan en las calles están en una situación todavía de mayor riesgo.

“La OMS sigue manteniendo que la prevención se basa en tres principios generales: distanciamiento, uso de mascarillas e higiene. Estas cosas no las cumplen, no solo las personas con trastornos mentales, sino toda aquella persona en situación de indigencia. Si le sumamos la pobre conciencia que tienen con relación a la realidad, la situación se complica”, manifestó la psiquiatra Martha Muñoz.

En Nicaragua enfermedades psiquiátricas van en aumento

De 6,748 personas que padecían enfermedades psiquiátricas en el 2017, pasaron a 8,543, en el 2018, y a 8,797, en el 2019, según la página oficial del Mapa de Salud.

Managua es el departamento que registra más enfermedades psiquiátricas. En el 2019 alcanzó la cifra de 2,380 personas con esos padecimientos.

Managua y la RACCS, son los departamentos que presentan los mayores incrementos de enfermedades mentales en los dos últimos años, con un aumento de 84.2%, la región con más incremento es la Costa  Caribe (RACCS), con 1,929.4%.

Las cifras del Mapa Nacional de Salud en Nicaragua refieren que, de 34 pacientes en el 2017, en esa región, se elevó a 690 en el 2019.

Otros departamentos con un crecimiento exponencial fueron Chontales (198.8%), Jinotega (110%) y Rivas (110%).

Según la psiquiatra Shanda Mora, quien trabaja en un consultorio en la RACCS, sí ha habido un incremento de las enfermedades psiquiátricas en los dos últimos años.

“Ya sería en los últimos dos años. Especialmente en el pacífico. En todo el país, pero especialmente en el pacífico, todavía hay gente que está bajo ese estrés y esa sensación de inseguridad ciudadana, de no poder a veces confiar en la gente que nos debe proteger, ni en las instituciones públicas. Todo eso deja una incertidumbre, una zozobra, de qué nos va a deparar el futuro. Entonces la gente está más estresada. Influye mucho en el estrés, sobre todo. Y la gente que tiene directamente familiares que están desaparecidos, o que fueron puestos en prisión, imaginarse el nivel de estrés y presión que tiene esa gente, es bastante alarmante”, manifestó la psiquiatra

Colaboración: Bryam Martínez y Orlando Valenzuela

 

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