Monseñor René Sándigo: «Escuchar implica respeto, conceder al otro el espacio para opinar y expresarse»

El obispo de León, Monseñor René Sándigo, dijo que escuchar implica reconocimiento de culpa y de errores

El obispo de la diócesis de León, Monseñor René Sándigo, dijo esta tarde, luego de la celebración de La Gritería, que el diálogo es el único camino para encontrar soluciones a las dificultades, pero en ese proceso se debe escuchar a todos los sectores en un espacio donde se pueda opinar y reconocer culpas y errores.

«El dialogo es el único camino para encontrar soluciones a las dificultades, pero yo creo que debemos quemar una etapa importante, es una etapa de escucha. No es fácil porque implica una serie de valores que se deberían fortalecer. Escuchar implica respeto, implica conceder al otro el espacio para opinar, para expresarse. Implica buscar verdades comunes, implica reconocimiento de culpa, de errores, de no tener la verdad absoluta», dijo el obispo a un medio de comunicación.

El líder religioso aprovechó el espacio para reiterar la importancia del respeto entre todos y dijo que la iglesia siempre abogará por fomentar un diálogo profundo.

«La iglesia siempre, siempre estará no solo de acuerdo con el diálogo, sino fomentándolo. De hecho, todos los que nos movemos en ella, hemos participado en pequeños diálogos, medianos diálogos, grandes diálogos. Un sacerdote, todos los días está mediando. En mi vida, cuantas veces he recibido parejas de amigos, grupos y empresas que buscan soluciones. Y que bonito, desde la fe y desde la orientación, se nos permite solucionar muchas cosas», dijo el obispo de León.

Sándigo digo que es importante la actitud humilde a la hora de un diálogo profundo.

«Ojalá esa capacidad de escucha la logremos, un día, en un dialogo profundo y serio, no vayamos con las armas abiertas, sino con actitud humilde en querer buscar soluciones», expresó el obispo.

Sándigo realizó las declaraciones tiempo después del grito «¿Quién causa tanta alegría?» donde cientos de feligreses esperaban para contestar «La Concepción de María». Y así para iniciar la entrega de gorras y el grito en los altares más importantes de León, capital de dicha celebración.

La «Gritería», una fiesta religiosa y folclórica que se celebra en los 153 municipios de Nicaragua y en los lugares donde la colonia nicaragüense es importante, como Costa Rica y Estados Unidos, nació el 7 de diciembre de 1857, recién finalizada la Guerra Nacional, cuando fueron expulsados los filibusteros estadounidenses.

Ese día, frente a la plaza de la parroquia San Felipe, en el municipio de León, 90 kilómetros al noroeste de Managua, el sacerdote Gordiano Carranza, acompañado de una imagen de la virgen María y ante cientos de fieles marianos lanzó el grito de: «¿Quién causa tanta alegría?», a lo que respondió: «La Concepción de María», de acuerdo con los historiadores.

Después de 164 años el grito del sacerdote Carranza es coreado por miles de nicaragüenses que abarrotan las calles.

 

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