Iglesia Católica distribuye ayuda a damnificados de huracanes Eta e Iota

*En la distribución no hay distingo de credo religioso o político, afirma el obispo de Siuna, monseñor Pablo Schmitz.

Orlando Valenzuela

La iglesia católica de Nicaragua empezó a distribuir la ayuda humanitaria que recaudó en decenas de parroquias y templos, destinada a miles de damnificados de los dos huracanes, Eta e Iota, que azotaron esa zona hace tres semanas.

Monseñor Pablo Schmitz, administrador apostólico de la Diócesis de Siuna, que atiende el Triángulo Minero (Siuna, Rosita y Bonanza), además de los vastos territorios de río Coco, Puerto Cabezas y comunidades indígenas del Caribe Sur, agradeció la generosidad de mucha gente que en medio de su pobreza dio dinero y otro tipo de ayuda para los hermanos en necesidad.

Afirmó que la ayuda se ha distribuido en varias formas; una parte en alimentación y otra en semillas.

Además de atender a los afectados por los huracanes en Puerto Cabezas y comunidades por donde pasaron los huracanes, la iglesia también está apoyando a los que han sufrido por las inundaciones de los ríos, como los pueblos ubicados a lo largo de las riberas del río Coco arriba, Waspam y río Coco abajo, así como las comunidades indígenas de Bosawas.

El prelado explicó que hay tres niveles de ayuda; “el primero fue atender la emergencia humanitaria y para eso todas las parroquias recaudaron víveres, ropa, agua, etcétera. Se les asignó una parroquia como punto de acopio y la gente iba allí y hacía su aporte y luego lo mandábamos en camiones”.

Monseñor Schmitz recordó que aún hay mucha gente desplazada viviendo en los refugios y muchos de ellos lo perdieron todo, sobre todo en la zona donde entró el huracán, desde Puerto Cabezas al sur, afectó todo lo que es la orilla del río Prinzapolka, Coperna, la zona de la Mina Rosita y la reserva de Bosawas.

«Eso fue bastante fuerte, desastroso, pérdidas de toda la cosecha, mucho ganado y en muchas zonas incluso el viento se llevó el frijol almacenado para sembrar”, lamentó el prelado.

Para compra de semillas

Monseñor Schmitz indicó que como el gobierno se ha dedicado a gestionar el problema de la reconstrucción y está distribuyendo láminas de zinc, la Diócesis tomó la decisión de apoyar la segunda etapa, que consiste en entregar semillas para sembrar ahora en diciembre, que es la cosecha de apante.

“Prácticamente toda la ayuda económica que hemos recibido se ha destinado casi el 90 por ciento a la compra de semilla y su distribución. El párroco en las zonas, dependiendo de su capacidad de organización, hizo un censo de cuántas familias están dispuestas a recibir 50 libras para sembrar frijol. En principio no se hace discriminación de credo, es decir, si hay familias en la zona que son moravos, o evangélicas o lo que sean y están en la lista, eso depende de cada párroco que levanto el censo y en la medida de los recursos que se disponen, pues, se iban mandando las semillas”, aseguró el religioso.

Para la tercera etapa de la ayuda, el prelado dijo que ya contarán con proyectos para pedir ayuda al extranjero para reconstruir las capillas, que para eso cuentan con organizaciones católicas que se encargan de la reconstrucción de edificios, pero eso ya será en una fase a largo plazo, porque estos proyectos tardan un poco en elaborarse.

Indicó, además, que a pesar de que el huracán Eta no afectó mucho la infraestructura en Waspam, sí hubo muchas casas que se les llevó el techo de zinc, sin embargo, donde les afectó muchísimo fue con la llena del río Coco, porque literalmente algunas casas se la llevó flotando el río y perdieron todas las cosechas.

“En río Coco también se necesita ayuda humanitaria inmediata. Allí está el padre Rodolfo French, quien ha sido bien activo procurando ayuda y se les está proporcionando semilla para sembrar, porque la situación en la zona es dramática», sostuvo el religioso.

Foto portada: La Costeñísima. 

Facebook
Twitter
LinkedIn
Email