Hoteles cierran por falta de clientes y sus trabajadores se quedan en el desempleo

“El último huésped que tuvimos fue el 16 de marzo”, afirma una hotelera del norte de Nicaragua. Los negocios de hospedajes, por lo general, se han dedicado a dar mantenimiento a sus locales.

 

Orlando Valenzuela / Redactor IP Nicaragua

 

En Estelí, el hotel El Mesón, con una tradición de 38 años de servicio, se vio obligado a cerrar por 20 días debido a la baja afluencia de visitantes. Ese tiempo lo está aprovechando para dar mantenimiento a sus 10 habitaciones, dice Jorge Ulises Rodríguez, encargado del local.

Según Rodríguez, aunque la ciudad aparenta “normalidad”, lo cierto es que los huéspedes brillan por su ausencia. Últimamente, llegaban tan pocos que no resultaba pagar a 20 personas que trabajan para el hotel, una tienda de artesanía y la Agencia de Viajes Tisey, por lo que tuvieron que cerrar los tres negocios y suspender temporalmente a 12 de los 15 trabajadores.

“La verdad es que los más afectados de esta situación son los hoteles. Ha estado bajísima la llegada de huéspedes, con los vuelos suspendidos y las aerolíneas también, la agencia de viajes tuvo que cerrar, lo mismo pasó con la tienda de artesanía”, señaló Rodríguez.

Una situación similar experimenta el Hotel Panorama, en la misma ciudad, el cual ha bajado los precios de sus servicios en un intento por atraer clientes y sobrevivir a la crisis, ya que de para sus 58 habitaciones a veces solo llegan entre 8 y 12 viajeros, y tampoco “no muy seguido”, según Leonel Gutiérrez, su encargado.

Esta es la temporada alta de esos hoteles, en la ciudad norteña, según Gutiérrez, quien califica como una situación es difícil la que está viviendo ese sector. «Antes llegaba bastante gente, 50 por ciento nicas y 50 por ciento extranjeros, que venían por el asunto del tabaco, ahora solo nicas llegan y lo hacen por un día como máximo», contó.

El turismo en Nicaragua se ha reducido desde el año 2018. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.
En el hotel Barlop, la situación también se caracteriza por la baja afluencia de visitantes. «Esto está bajísimo. Ya no vienen extranjeros, solo gente de Managua y por un día» se lamenta Gloria Zeledón, encargada, quien dijo que a pesar de todo, el hotel no ha cerrado y ni ha despedido personal.
En Ocotal, cabecera departamental de Nueva Segovia, la situación del turismo también es compleja. A los hoteles llegan pocos visitantes, que son vendedores y trabajadores que llegan de ocasión.
«Los que llegan son algunos médicos, ingenieros, vendedores, gente de Nicaragua, porque extranjeros nada. Antes llegaban norteamericanos y de otros países, pero desde 2018 ya no llegan. Solo nicas. Esto ha bajado mucho”, dice José Luis Gurdián, encargado del hotel Benmoral.
En la salida al sur de la ciudad, en El Hotel El Mirador se vive la misma situación de la mayoría de sitios de albergue del norte. Este hotel, por muchos años ha sido el lugar preferido de comerciantes, vendedores y viajeros que llegan de Managua, Estelí o Jalapa en misión de trabajo.
«Aquí ha bajado bastante la llegada de huéspedes, hace poco estaba llegando más o menos un 20 por ciento de turistas, pero ahorita es cero, ni un turista llega, lo que llegan son trabajadores, gente que llega entrada por salida nada más”, refiere la encargada Patricia Olivas.
Cerca de la frontera con Honduras, en la ciudad de Somoto, ya no se ven a las decenas de jóvenes hondureños y salvadoreños que estudiaban postgrados y maestrías en las universidades privadas, muchos de ellos clientes por temporada de muchos hoteles y casas de huéspedes.
“Esto esta en cero. La pandemia no permite que llegue gente. Teníamos expectativas con la Semana Santa, pero cancelaron las reservaciones, gente que venía de vacaciones, europeos, norteamericanos, no llegaron”, cuenta el encargado Carlos Alonso.
La crisis afectó tanto que en este hotel se tuvo que despedir a la mayoría de trabajadores. De los 15 empleados que tenía, solo quedaron dos personas más los dueños.»Además, se modificaron los precios para hacerlos mas accesibles y de momento no atendemos grupos por motivo de seguridad por la pandemia del Covid-19″, aseguró Alonso.
«En Somoto, el turismo está deprimido. Semana Santa se fue en cero y con eso que Honduras cerró las fronteras, los hondureños dejaron de venir a estudiar y a visitar esta ciudad», se lamento Carlos Alonso.
Cañón de Somoto. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

Otro hotel que también se vio obligado a cerrar temporalmente para entrar en remodelación, aprovechando la ausencia de huéspedes, es el Hotel Portal del Ángel, de 12 habitaciones, en la misma ciudad fronteriza.

“El último huésped que tuvimos fue el 16 de marzo, cuando apareció el primer caso de Covid-19 en Nicaragua. Después no vino nadie, hasta el 21 de abril, que llegó una persona, de allí, nadie más. Durante la Semana Santa, que antes llegaba gente para visitar el Cañón de Somoto, nadie vino, la gente se quedó en sus casas, solo salen los que tienen que trabajar, porque es necesario y el que sale, se protege”, detalló la recepcionista y encargada Johana Dávila.

Dávila recordó que hace unos años, al hotel llagaban muchos turistas extranjeros, sobre todo de El Salvador, Honduras, Estados Unidos, Europa y funcionarios de ONG y de instituciones nacionales, quienes se hospedaban por varios días. Otros tiempos.

PROPUESTAS AL GOBIERNO

Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), explicó que Estelí, Madriz y Nueva Segovia, tenían un desarrollo turístico incipiente antes de la crisis sociopolítica del país, que inició en 201. «El principal atractivo turístico de esa región es el Cañón de Somoto, que venía posicionándose como un atractivo muy importante, además, están allí los tabacaleros, es una zona que ha tenido un crecimiento interesante por todas las personas interesadas por el tema del tabaco, es una zona donde el turismo apenas empezaba a impulsarse, ahora con el coronavirus eso está detenido», opinó Valenti.

La presidenta de Canatur afirmó que como gremio enviaron una carta abierta a las autoridades, en la que platean las medidas que se necesitan para salvaguardar la actividad turística del país, en las que entre otras cosas se destacan medidas de carácter fiscal, laboral, de servicios básicos y financieros.

Canatur propone la suspensión del pago de energía eléctrica a todos los establecimientos turísticos hasta el mes de agosto, establecer una tarifa preferencial de energía eléctrica de no más de cuatro córdobas el kilovatio/hora a partir de septiembre de 2020. También una moratoria en el pago de agua durante seis meses a partir de marzo y diferir el pago de estos a lo largo de un año sin recargos ni multas.

Igualmente piden una moratoria en el pago del IVA de hasta 12 meses a partir de abril, así como suspensión de todos los pagos anticipados de IR a las empresas del sector turístico por seis meses, ampliable según la evolución de la crisis. Además, la suspensión del cobro de todo impuesto y cánones municipales a las empresas turísticas a partir de este momento hasta por un periodo de un año.

En la parte financiera, solicitan a los bancos y microfinancieras un período de gracia a partir de este momento y al menos por seis meses posteriores a que se haya superado la emergencia por el Covid-19 y el sector turismo pueda empezar su recuperación, así como readecuar las condiciones de los créditos e hipotecas, ampliando los plazos vigentes sin reclasificación del deudor y establecer un fondo de protección a la industria turística con contribuya con créditos y tasas de interés preferenciales para el sector turístico del país, entre otros.

TURISMO YA ESTABA GOLPEADO

Desde que iniciaron las protestas contra las reformas al seguro social en Nicaragua y que fueron brutalmente reprimidas por la Policía Nacional, en abril de 2018, la economía de Nicaragua se estancó, provocando cierre de empresas y negocios, con el consecuente envío al desempleo a miles de trabajadores.

La actividad del turismo, fuente de ingreso importante de divisas de Nicaragua, fue una de las primeras víctimas de la crisis sociopolítica. Prueba de ello se nota en las principales ciudades turísticas del país, como Granada, San Juan del Sur y León, donde sus calles, hace mas de dos años atestadas de visitantes, hoy lucen desoladas, con escasa presencia de turistas nacionales y nula de extranjeros.

El tiro de gracia a la ya agónica situación del turismo nacional, se lo vino a dar la expansión por todo el mundo de la pandemia del coronavirus o Covid-19, que obligó a muchos países a tomar medidas de confinamiento, distanciamiento social, cierres de fronteras y por tanto restricción de vuelos y viajes de placer y trabajo de millones de personas alrededor del orbe.

Foto portada: El Nuevo Diario.

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