¡Asalto en Texas! Jueces despojan a Román González de auténtica victoria ante “El Gallo” Estrada

  • A pesar de una categórica presentación ante un rival de gran exigencia como Juan Francisco “El Gallo” Estrada, Román “Chocolatito” González regresará al país sin corona y con una nueva derrota en su palmarés.

Harold Briceño Tórrez

@BriceoHarold

“Nada más triste que un titán que llora, hombre-montaña encadenado a un lirio, que gime fuerte, que pujante implora: víctima propia en su fatal martirio”, son las líneas que quizás hubiera escrito Rubén Darío de haber visto a Román “Chocolatito” González llorar la noche de este sábado 13 de marzo en Dallas, Texas, tras sufrir la tercera derrota de su carrera y quedarse nuevamente sin corona. ¿Por qué lloraba Román tras la pelea si había lucido grandioso? Quizá por la impotencia de revertir un fallo a todas luces injusto, pues según los jueces perdió por decisión dividida la revancha ante Juan Francisco “El Gallo” Estrada, pese a que realizó una presentación que simplemente es otra prueba indiscutible de lo asombroso que es como boxeador.

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Superior en todos los aspectos de la pelea, “Chocolatito” forjó ante Juan Francisco una de las mejores actuaciones de su ilustre carrera. Lanzó más golpes y fue el más efectivo, sufrió castigo pero supo asimilar y responder, dominó las acciones en la mayoría de los asaltos, mostró resistencia y buena defensa, además de unas condiciones físicas inmejorables. Nunca fue hacia atrás, pese a los flechazos lanzados por su adversario, y supo junto a su esquina descodificar y anular la estrategia del rival. Todo ello no valió para convencer a dos de los tres jueces que llevaron las tarjetas. Jesse Reyes lo vio ganar 115-113, pero Carlos Sucre, quien marcó un ridículo 117-111, y David Sutherland, quien anotó 115-113, lo vieron perder.

Pelea de verdad

El primer asalto lo ganó Estrada, fue quien tiró y conectó más puñetazos, mostró más iniciativa y envió claras señales de que no andaría con rodeos; mientras “Chocolatito” lucía tímido y apenas asomaba unos golpes. Sin embargo, durante los siguientes tres asaltos, despertó con tal furia que se convirtió en el amo y señor del combate. Exhibió su capacidad para lanzar golpes como una máquina y nuevamente se mostró como uno de los boxeadores más efectivos de la actualidad. Ciertamente no usó sus largas combinaciones de hasta más de cinco golpes, pero con ese “uno y dos”, abriendo camino con la izquierda y sacudiendo con la derecha, fue suficiente para meter en serios apuros al Gallo.

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Para los rounds cinco, seis e incluso el siete, Juan Francisco despertó del sueño en el que estaba y empezó a ejercer presión, mostrándose como un serio peligro. Abrió en varias ocasiones la guardia de Román, conectó sus golpes de poder, cumplió con la estrategia de conectar el gancho de izquierda al hígado y se mostró fiero en el contragolpe. Como era de esperarse, el combate se había convertido en una verdadera guerra, de esas que suelen protagonizar dos púgiles con talento, corazón y orgullo.

Cierre de alarido

En los rounds posteriores, González retomó las riendas del combate e impuso su ley, exhibiendo sus grandes recursos y encaminándose a una victoria que agrandaría su legado; sin embargo, el Gallo, tan terco y aguerrido como suelen ser los mexicanos, tuvo un nuevo repunte que metió la pelea en un suspenso inquietante.

Presionado por las muestras de resurgimiento de Estrada y consciente del peligro de dejar dudas en el tramo final del combate, “Chocolatito” metió el acelerador en los asaltos once y doce, y su golpeo a la humanidad de Juan Francisco fue tan efectivo y contundente, que muy cerca estuvo de hacerlo caer. Este cierre huracanado del nica, hizo pensar que su victoria no tendría objeción.

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Sin embargo, a pesar de haber pintado una obra maestra, fue despojado del triunfo, aunque no de su grandeza, esa permanece intocable, así como su legado en las categorías pequeñas. Le tocó llorar tras la derrota y hasta dio palabras que bien pudieron entenderse como un adiós, pero él mismo dejó claro con su antológica presentación que todavía puede ofrecer más espectáculo. Ya veremos qué decide sobre su futuro.

 

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