Juan Francisco Navarrete, el hombre sin brazos que ‘abraza’ a sus amigos

**En Estelí lo conocen como “Paquito”, nació sin brazos y eso no fue obstáculo para que graduarse de abogado.

Redacción IP Nicaragua/Orlando Valenzuela

Juan Francisco Navarrete es un personaje muy conocido y querido en Estelí. En 2019, las autoridades municipales lo nombraron “Hijo dilecto” de la ciudad, de lo cual se siente muy orgulloso y agradecido.

Conocido cariñosamente como “Paquito”, Juan Francisco es considerado un ejemplo para los jóvenes de la ciudad por su actitud motivadora hacia la vida, debido a que no reconoce obstáculos para alcanzar las metas que se propone.

Cuando nació, en 1988, sin sus dos brazos y padeciendo de escoliosis –definida clínicamente como una curvatura anormal de la columna vertebral- los médicos no le daban mucha esperanza de vida. Sin embargo, sobrevivió al diagnóstico y enfrentó con valor la discriminación social por su condición física.

Ha tenido que superar una serie de dolencias, propias de su padecimiento, pero ahora dice sentirse en buen estado de salud y hasta sonríe cuando recuerda el momento en que uno de los médicos les dijo a sus padres que no le daba esperanza de vida.

“Lo que pasa es que ellos, no piensan en motivarlo a uno, si uno tiene la autoestima baja, caemos en un punto que, yo creo que nos morimos más por las palabras que por la enfermedad, pero si confiamos en aquel que todo lo puede, creo que salimos adelante, señala “Paquito”.

Desde 2018, año en que terminó su carrera de abogado, Juan Francisco, trabaja parcialmente en el bufete de un profesor y amigo. Ip Nicaragua\ Orlando Valenzuela

Muchas ganas de vivir

Fueron las ganas de vivir y disfrutar cada momento de su existencia que motivó a “Paquito” a demostrar que, a pesar de no tener sus extremidades superiores, él podía hacer todo lo que hacían los niños de su edad.

Demostró que podía valerse por sí mismo, jugar, reír, comer, beber, saltar, correr, leer, usar el teclado y mouse de una computadora, escribir con buena caligrafía y otras actividades, pero usando su pie izquierdo.

Con la ayuda de sus padres, maestros, compañeros de clases y amigos, estudió su primaria y la secundaria.
Su anhelo de superación no quedó ahí. “Paquito” sacó una licenciatura en Derecho en la Universidad Popular de Nicaragua, carrera que coronó estimulado por su deseo de defender los derechos de las personas con capacidades diferentes, porque él sabe, por experiencia propia, lo que sufren las personas que como él, tienen alguna limitante física, desde ser rechazados por conductores en las unidades de transporte y la discriminación de algunas personas, por considerarlo no apto para trabajar.

Entusiasmo frente a la vida

Juan Francisco, hoy en día tiene 33 años y el mismo entusiasmo que lo llevó a vencer los obstáculos que enfrento para llegar hasta donde está ahora.

La humildad es su principal característica, “Paquito” –como insisten en llamarlo- no deja de sentir orgullo por su principal logro académico, su título de abogado.

Ha tenido que superar una serie de dolencias, propias de su padecimiento, pero ahora dice sentirse en buen estado. IP Nicaragua\Orlando Valenzuela.

En febrero de 2019, realizó un viaje a Seúl, capital de Corea del Sur, pero tampoco anda con el pito y el tambor contando esta experiencia, considera una de las mejores en su vida.

“Paquito” logró viajar con ayuda de la iglesia evangélica Casa de Vida, que recibió patrocinio de la empresa sur coreana Forever21.

En Corea del Sur, durante 15 días, compartió momentos de reflexión y motivación con jóvenes del Ejército de aquel país asiático, que contaron su experiencia personal y su constante superación de habilidades para conquistar sus metas.

De su estancia en Corea del Sur, el “Hijo dilecto” de Estelí recuerda que allá el servicio militar es obligatorio para todos los jóvenes y lo que más le sorprendió fue saber que la mayoría de ellos no creen en Dios o no creen en su existencia, pero gracias a que el general y su segundo al mando son cristianos, se realizó el encuentro con los nuevos reclutas en la unidad militar.

En ese encuentro, “Paquito” a través de una dinámica entró en confianza con los soldados.

“Esto es algo muy hermoso, cuando ustedes levantan las manos hay que darle las gracias a Dios, porque las levantaron y las tienen, porque el día de mañana que no las tengan dirán, yo las tuve y no las aprecié, y sin embargo, nosotros no las tenemos, pero hacemos todos los movimientos con los pies”, les dijo “Paquito” a los soldados.

Cuando “Paquito” se puso a escribir con sus pies, todos los soldados le quedaron viendo sorprendidos.

“Para ellos era algo nuevo, entonces dicen ¡wow!, es verdad lo que está hablando, a partir de allí entramos en confianza y hasta unos se ofrecían a ayudarme, otros se ofrecían a darme comida y cuando les decían que yo podía por mí mismo, decían, no pero yo quiero hacer esa obra, son cosas que Dios, tocó corazones a cada uno de ellos”, reflexiona Juan Francisco.

Tiempo en el bufete de abogados

Desde 2018, año en que terminó su carrera de abogado, Juan Francisco, trabaja parcialmente en el bufete de un profesor y amigo de él, atendiendo diversos casos.

Su visión, en cuanto a defender los derechos de las personas, no ha desaparecido.

“Estudié la carrera de leyes, porque hay mucha violación de los derechos de las personas con capacidades diferentes, tanto en el área laboral y social, se sigue dando la discriminación”, mencionó.

“Paquito” recordó que la ley, establece que las empresas deben contratar al menos a tres o cuatro personas en el área de trabajo, pero en el país, “con costo uno y a veces les cierran las puertas”, criticó.

En la actualidad, también se desempeña como jefe de planta de una empresa procesadora y comercializadora de frijoles y café, donde está a cargo de 30 trabajadores.

En febrero de 2019, realizó un viaje a Seúl, capital de Corea del Sur. IP Nicaragua/ Orlando Valenzuela

Cuando le queda chance, va al despacho jurídico a hacer gestiones para gente de escasos recursos que lo buscan, porque saben que él siempre está dispuesto a echarle “una manito”, como él dice sonriente.

Cuenta que en el trabajo se lleva bien con todos los trabajadores y hasta tienen sus momentos para compartir con todos, cuando hay un cumpleaños o un evento similar.

“Paquito” es padre de una niña de 9 años que estudia cuarto grado de primaria y que, a su corta edad ya piensa seguir los pasos de su progenitor, graduarse de abogado.

“Yo le explico a ella que, cuando uno quiere ser abogado, uno tiene que ayudar a las personas que más lo necesitan, nunca se vaya por el dinero, el dinero hoy lo tenemos, mañana no tenemos nada, pero el regalo más grande es ayudar a alguien que esté necesitado”, puntualiza. -le aconseja a su hija.

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