Producción de café en Carazo, entre la sobrevivencia y la extinción

* El grano de oro caraceño ha luchado durante los últimos cuarenta años con diferentes tipos de adversidades. Una de ellas fue la destrucción de miles de manzanas de bosques que le proporcionaban la sombra y material orgánico necesarios a las plantas para obtener una bebida sabrosa.

Manuel Bejarano / IP Nicaragua

La situación del café de Carazo podría compararse con la de un boxeador que alcanzó fama mundial, pero que a través de los años comenzó a sumar derrota tras derrota. Por más que este desea enderezar su virtuosa carrera, no tiene las fuerzas de otros tiempos y lo único que ve claro es su retirada. No obstante, se aferra a no hacerlo, saca a relucir sus cinturones obtenidos y vuelve a creer que aún no es tiempo de darse por vencido. Esta analogía la veremos en las líneas que siguen sobre el grano de oro caraceño.

Carazo era una zona eminentemente cafetalera

El clima y el café eran parte del orgullo de los caraceños.

Según los historiadores, el café fue introducido por primera en Nicaragua, a mediados del siglo XIX, en este departamento. La zona del Pacífico Sur del país tenía la infraestructura necesaria para la producción y comercialización del grano, así como los suelos y la vegetación óptima, de modo que se fue extendiendo hacia Managua, Masaya y Granada.

En el documento “Tecnología y Desarrollo del Sector Cafetalero en Nicaragua”, elaborado por el economista holandés Harry Clemens, y el economista salvadoreño Jorge Simán, señalan que en 1950 las exportaciones de café representaban el 51 por ciento de las exportaciones totales del país.

Para el experimentado caficultor caraceño Aldo Rappaccioli, “por el café vino el ferrocarril y se crearon bancos en este departamento. El café fue primero que el algodón. El café levantó toda la economía del país. Y las aldeas, como Diriamba, y todos estos pueblos de Carazo se convirtieron en ciudad por el impulso del café”.

Carlos Useda, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), en Carazo, afirma que la zona cafetalera comprendía una buena parte del Pacífico Sur del país. Esta empezaba en El Crucero (municipio de Managua), pasaba por Carazo y se extendía a Masatepe (municipio de Masaya), hasta una parte de Granada.

Según Useda, en Carazo se encontraba la mayor parte de las grandes haciendas cafetaleras, y el departamento funcionaba como un centro de operaciones, ya que era el único que tenía 36 beneficios de café. Así que la cosecha de los otros departamentos se procesaba también en los beneficios caraceños.

Imagen: IP Nicaragua.

Cuando Carazo era reconocido por su café, la mayor parte de la producción estaba en manos de grandes cafetaleros. Los pobladores con más años en la zona recuerdan las extensas haciendas y mencionan con orgullo sus nombres, donde vivieron muchas de sus experiencias: San Dionisio, Santa Rosa, La Amistad, San Marquitos, Míster Bon, Santa Elvira, Santa Margarita, Las Primaveras, Las Carolinas, San Francisco, La Esperanza, Las Marías, El Asilo, La Sicaya, La Sicayita, Las Rosas, Las Mercedes, San Pedro, El Paraíso, San Rafael, La Auxiliadora, San Ignacio, La Reforma, La Fraternidad, El Carmen, El Carmito, San José de Coronel, San José de Baltodano, El Rosal, Piquín Guerrero, entre otras. Y muchos de estos nombres se repetían.

Solo en el triángulo de oro (como se le llamaba a la zona cafetalera ubicada entre los municipios de San Marcos, Diriamba, Dolores y Jinotepe) había 98 haciendas cafetaleras y eran aproximadamente 3,500 manzanas de café, recuerda Useda.

Según el representante de la UNAG en Carazo, el café era la única actividad económica que generaba mano de obra en el departamento.

“El café no era solo un rubro agrícola, sino que era una agroindustria, porque estaba acompañado de los beneficios, y ahí se generaba mucha mano de obra. Había beneficio seco y beneficio húmedo. Entonces, había necesidad de mano de obra en el mantenimiento de los cafetales, todo el año; en la recolección del café, en la que se ocupaba miles de brazos (como se les decía a los cortadores del grano); y en los beneficios, que eran rústicos, pero necesitaban mano de obra. Muchas mujeres trabajaban en el escogido de café por varios meses. Eran miles”, sostiene el líder de la UNAG.

Facto Márquez y Heriberto Márquez, originarios de San Marcos, dan fe de lo dicho anteriormente por Useda, porque ambos trabajaron en distintas aristas del sector cafetalero. El primero trabajó casi toda su vida en las haciendas, mientras que el segundo fue jefe de varios beneficios.

Imagen: IP Nicaragua

“La vida era alegre, con el café. No perecíamos de trabajo. Había varias haciendas cafetaleras. Las Carolinas. La Auxiliadora. San Dionisio. La Amistad. Míster Bon. Ahí todavía hay una parte de café, pero no es equivalente a lo que había antes. Echar 4,000 personas (a trabajar ahí) era como echar 200 (en la temporada de corte). Ahora con costo echan cien. Eran haciendas respetables”, recordó Facto Márquez.

Para Heriberto Márquez, hablar del café de Carazo de aquella época era como hablar del café de Jinotega en la actualidad. Lo dice porque trabajó en varios beneficios caraceños, y posteriormente, en los años ochenta, se trasladó al norte del país, donde conoció la caficultura de esa zona.

“Yo trabajé en varias partes. Estuve en el Santiago (que era uno de los principales beneficios de Jinotepe), en Santa Elvira, en la Sicaya y Alejandría (que eran haciendas cafetaleras de San Marcos). Nosotros trabajábamos con cuatro o cinco secadoras y había como 60 hombres trabajando ahí. Y en el escogido estaban las mujeres”.

Cuando Carazo era reconocido por su café, la mayor parte de la producción estaba en manos de grandes cafetaleros- Foto: Orlando Valenzuela / IP NIcaragua.

Márquez, desde un taburete de madera en el que está sentado, habla sobre el procesamiento del café como si lo estuviera haciendo en el momento. Narra todo, desde que el grano llegaba maduro y recién cortado al beneficio, hasta que era transportado en furgones al puerto de San Juan del Sur.

“Cuando el café estaba seco, se llevaba al trillo y de ahí salía el café oro. Pasaba por un clasificador automático, que clasificaba en primera, segunda y tercera categoría al café. De ahí se empacaba en sacos. El peso tenía que ser de 102 libras, porque se tomaba en cuenta el peso del saco. Cuando el café estaba procesado, se llevaba al proceso de escogido. Era una banda, en la que trabajan entre 60 y 80 mujeres. Se ubicaban entre 30 y 40 a cada lado de la banda. Cuando el café estaba escogido se llevaba de nuevo a pesar, lo sellaban y le ponían todas las indicaciones, incluyendo de dónde procedía ese grano, cuenta Márquez.

Los beneficios de café, como las inmensas áreas cafetaleras, no pasaban inadvertidos en el departamento de Carazo. Todos los días brindaban la hora a las seis en punto de la mañana, las doce del mediodía y las seis de la tarde. “Es que las máquinas eran de vapor y este se acumulaba en las chimeneas. Un operario se encargaba de jalar un mecate que lo liberaba y dejaba salir un sonido que se extendía varios kilómetros. Era una tradición de los beneficios. El operario estaba con el reloj en la mano, atento a jalar el mecate y la gente se dirigía por el pito de la máquina”, rememora el caraceño. Pero un día el reloj se detuvo…

Heriberto Chavarría, mandador de finca cafetalera San Rafael. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

“A los beneficios llegaban los furgones a cargar 300 sacos de café y salían volados a San Juan del Sur. Ahí había unos grandes bodegones. Yo fui varias veces y vi las grandes filas de furgones”, rememoró Heriberto Márquez.

El desastre ambiental y sentencia a muerte del café

El café de Carazo ya tiene varios años que no levanta cabeza. Las haciendas ya no son las mismas. Los beneficios y cortadores se van extinguiendo. Pero, aunque muchos atribuyen la crisis del café caraceño a los problemas que se han acumulado en los últimos años, como la caída del precio, el aumento de los precios de los insumos agrícolas, el cambio climático, entre otros, los caficultores y dirigentes gremiales no olvidan los errores que se cometieron desde el principio de la década del ochenta y han llevado a la caída del rojito de la zona cafetalera del Pacífico Sur.

“Las áreas de café se han deteriorado por un mal manejo”, dice el representante de la UNAG.

Entre los grandes errores que se cometieron se encuentra la llamada Comisión Nacional de Renovación del Café, conocida como Plan Conarca o Programa de Conarca, que tenía su sede en San Marcos, y fue una de las primeras decisiones tomadas por el Gobierno Sandinista.

“El café nuestro se cultiva a una altura de más o menos 500 metros sobre el nivel del mar. Es decir, el café nuestro no es café de altura y necesita de una cobertura montañosa. Pero hubo aquí un par de programas, conocidos como Conarca y el Programa de la Roya (a finales de los 70), y con estos se quitó mucha sombra al café. Las variedades que había en el momento no resistieron y ese fue un factor que fue deteriorando las fincas”, explicó Useda.

“Ese fue el crimen ecológico más grande en la historia de Nicaragua. Se volaron 14,500 manzanas de bosques. Y Carazo, que producía casi medio millón de quintales de un excelente café, se vino al suelo. Eran entre 450,000 y 480,000 quintales. ¿Qué fue lo que hizo Conarca? Hicieron nuevas plantaciones para renovar el café, se deforestó y cambió el clima completamente. En Carazo, cuando todo mundo andaba con chaqueta en las tardes, porque el clima era frío, dos años después de los despales querías andar sin camisa. Unos bosques increíbles, naturales, que había aquí, fueron destruidos”, lamenta el productor Aldo Rappaccioli.

La creación de esa comisión fue aprobada por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional el 11 de febrero de 1980.

Las áreas de café se han deteriorado por un mal manejo, asegura el representante de la UNAG. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

“El gobierno del FSLN encontró una enorme cantidad de cafetales con más de 30 años que resultaban ser un pesado fardo para que la productividad alzara vuelo. Situada en ese escenario y animada por la prioritaria consigna de levantar la producción, tras escasos siete meses del triunfo de la revolución, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional creó la Comisión Nacional de Renovación del Café (Conarca), domiciliada en la ciudad de San Marcos, Carazo. La producción era una prioridad y el Estado debía promoverla activa y directamente”, refiere el sociólogo e investigador José Luis Rocha, en un documento titulado “La década de los años 80: Revolución en Nicaragua, Revolución en la Caficultura Nicaragüense”, publicado por la Universidad de Costa Rica.

El programa sólo duró tres años, suficientes para causar el más grande daño ambiental del que habla Rappaccioli. “Conarca estaba facultada para subsidiar, con recursos del Estado, a los productores afectados por el plan de emergencia de renovación de los cafetales y se proponía eliminar la enfermedad de la roya. En agosto de 1983, concluido el plan de renovación de cafetales, se abolió la personería jurídica de Conarca. Sus funciones y patrimonio se trasladaron al Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria (Midinra)”, comenta Rocha en su ensayo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en el informe “Centroamérica: El impacto de la caída de los precios del café”, refiere que ese programa “no alcanzó su objetivo y produjo una serie de alteraciones agroecológicas y edafoclimáticas que agravaron las restricciones tradicionales al cultivo del café. Estos cambios introdujeron una mayor necesidad de plaguicidas y aumentaron los costos de producción”.

Para el productor, Rappaccioli, la roya fue la excusa para la creación del Plan Conarca, pero la plaga no desapareció ni se supo qué hicieron la madera preciosa que se sustrajeron de las áreas cafetaleras de ese entonces.

“La roya apareció en 1977 aquí mismo, en Carazo. En una finca entre Jinotepe y San Marcos y Jinotepe y Diriamba (Es decir, en el llamado triángulo de oro). En ese momento se comenzó un programa, que se fumigaba aquí en el departamento de Carazo a todo vehículo y a toda persona que circulaba por los caminos y fincas cafetaleras. Se fumigaban las fincas. Nos entregaban un producto para combatir la roya que se llamaba sicarol”. El país aún estaba en manos de Anastasio Somoza Debayle.

Imagen: IP Nicaragua.

“Ya en los ochenta, con el Gobierno Sandinista vino el plan de Conarca. Dijeron que para terminar con la roya había que cortar todos los árboles, para que la roya no se hospedara ahí. Y la roya voló para el norte, voló para Managua, para todos lados. La roya no se terminó. Está en todo el mundo, pero se nos llevaron todos los árboles”, sostiene el caficultor.

El otro objetivo que era incrementar la producción del café a través de plantaciones renovadas quedó aún más lejos de cumplirse.

Según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Nicaragua producía en 1980 más de 1.3 millones de quintales de café oro, pero, al finalizar el Gobierno Sandinista y la guerra, esa cifra bajó a 617,312 quintales.

En ese mismo período, el área cafetalera del país pasó de 141,141 manzanas a 100,258. Y las exportaciones, que aprovechando una bonanza del precio internacional habían llegado a su cúspide en 1983, de 1.2 millones de quintales, alcanzaron su peor cifra en 1989, de 585,185 quintales.

“El productor, que tenía activos, que podía trabajar todo el año y que era el motor de la economía de Carazo, después de esto (Conarca) quedó en cero y con una deuda, porque no nos dieron nada gratis. El Estado nos cobraba por la fumigación, se nos llevó la madera y nos cobró por sacar esa madera y por sembrar la nueva plantación. Entonces los productores quedaron endeudados y muchos perdieron su propiedad con el banco. Otros logramos sacarla. De ahí comenzó todo. Salieron malas las plantas, y por lo tanto salió mala la producción”, aseveró el productor caraceño.

Rappaccioli recuerda que además los productores aportaban para la creación de un fondo, como lo hacen en la actualidad con la Conatradec. “Era para emergencia, pero nunca llegó a los cafetaleros. Se perdió y eran más de 10 millones de dólares en ese tiempo. Así ha sido siempre la historia. Los cafetaleros siempre hemos sido la gallinita de los huevos de oro para los gobiernos. La verdad es que para nosotros siempre hay años buenos y años malos. No siempre son bueno. Pero en lo personal, aquí seguimos luchando”, reflexiona.

Clemens y Simán también estudiaron el programa de Conarca, del cual dicen que “continuó hasta 1983, resultando en la tumba de 12,230 manzanas de café en la región (del Pacífico) y estableciendo 5,495 manzanas de café renovado”, pero “posteriormente se consideró que el programa Conarca había impulsado una tecnología no apropiada para la región, afectando los recursos naturales y el medio ambiente”.

“El microclima que hacía posible que el café tradicional con sombra densa se pudiera producir en la zona fue alterado. El estrés hídrico, la erosión y los fuertes vientos se agravaron después de la renovación. También se han aumentado los problemas de plagas insectiles y otras enfermedades. La eliminación de la sombra, originando una reducción de la producción de hojarasca, y las calles anchas (de los cafetales) aumentaron el problema de malezas. Todos estos cambios indujeron una mayor necesidad de uso de plaguicidas y aumento de costos de producción”, concluyeron.

Si bien la bibliografía sobre el programa Conarca no es tan extensa, otro documento que se encuentra en internet, titulado “El Café en Nicaragua”, elaborado por Carine Craipeau, cuenta que “el régimen somocista había empezado un programa de renovación de las plantaciones. Sin embargo, la roya no fue eliminada y el programa rápidamente fue abandonado”.

El estudio aporta un poco más en cuanto a que “los insumos proveídos por el Estado costaban tan caros que los productores renovadores fertilizaban sus cafetos sólo una vez al año -o no lo hacían- mientras que lo que se necesitaban eran tres fumigaciones anuales”. Asimismo, agrega que “el bloqueo económico a partir de 1984 (al que fue sometido el país por la guerra) generó una carencia grande de insumos, lo que empeoró una situación existente ya muy difícil”.

“El último objetivo puede ser considerado como semifracasado a corto plazo. El plan Conarca creó en efecto empleos, para arrancar las matas viejas, para renovar y luego mantener los nuevos cafetos. Sin embargo, entre los 14,687 demandantes del empleo rural de la zona sólo 2,100 fueron empleados. Además, cuando el programa se acabó, la mayor parte de esos obreros agrícolas no fueron reabsorbidos por la caficultura, como lo hubiera querido el Estado”, asegura el informe “El Café en Nicaragua”.

Facto y Heriberto Márquez estaban entre esos trabajadores. También otros con los que IP Nicaragua habló para este reportaje, pero que no serán mencionados. Recuerdan que después del Programa de Conarca “las fincas quedaron destruidas”.

“Llegaban a las fincas y decían que había un foco de roya. Chorreaban los palos (árboles) con diésel y los dejaban quemados. Venían después, contaban la cantidad de palos que iban a botar y decían que el Gobierno los pagaba. Pero en esos grandes choyetones (áreas deforestadas) que iban haciendo, cuando te percatabas ya tenías la mitad de la hacienda perdida. Esa era la ruina”, recuerda Facto Márquez.

“Cuando vino Conarca, todos los bosques se los llevó”, menciona por aparte Heriberto Márquez.

“La madera la desbarataron. Yo miré eso. Andaban unos grandes tractores. A unos grandes cedrones se los ponían y ‘bon gon’ los volantineaban. Había un caficultor en Diriamba que tenía un ‘maderal’ de cedro y pochote. Una vez llegó una compañía de Estados Unidos y le propuso comprársela. Le daban 300,000 dólares de la época, pero él dijo que no. Tenía dinero y no necesitaba. Eso fue como un mes antes. Los gringos se fueron y de pronto apareció Conarca. Entraron los tractores, entraron las motosierras y le botaron todita la hacienda. Toda la madera se la llevaron y no se supo para dónde”, cuenta Márquez.

Lo que pasó después fue otra decisión del Gobierno Sandinista

Por medio de la famosa e histórica Reforma Agraria de los ochenta en Nicaragua, la mayor parte de las haciendas cafetaleras fueron convertidas en parcelas y entregadas a los campesinos, principalmente afines al partido.

La intención de la reforma agraria, según los conocedores del tema, no era mala, pero no fue hecha de la mejor manera. Al respecto, el productor de café Aldo Rappaccioli opina: “Vino la reforma. La persona lo que necesitaba era ser educada antes de aplicar la reforma agraria y enseñarles a cultivar la tierra del café. El campesino quería sembrar su comida, que era el maíz y los frijoles. Se volaron el café, para sembrar su maíz y frijoles, siguió el despale de los pocos árboles que quedaban, y esa es la historia de Carazo. El café cada vez ha venido para abajo, para abajo, y de todo el pacífico, realmente”.

Por otro lado, el líder de la UNAG en Carazo, Carlos Useda, señala que el café se quedó sin sus precursores y apasionados cultivadores, los antiguos dueños de las haciendas cafetaleras; y la falta de vocación de los nuevos finqueros ha llevado a que haya “bastante área, que antes era cafetalera, subutilizada”.

“Los dueños de las haciendas cada vez más estaban mayores, tenían sus hijos, pero éstos estaban estudiando otra profesión, medicina, ingeniería, abogados, etcétera, y no tenían la vocación cafetalera. Entonces, faltó atención a las fincas. Y luego, el precio del café, como dicen los cubanos, le vino a poner la tapa al pomo. Ya últimamente llegó a menos 100 dólares por quintal, y ya no cubre los costos de producción”, explicó Useda.

“Además, nos cayeron con la propaganda de que el mejor café era el de altura, cuando en el pasado aquí se hacían los almácigos y se los llevaban para el norte. El café del norte nació en Carazo. Esa propaganda del café de altura es un asunto de preferencia de tasa. A mí me gusta el café de Carazo, y a los chinos también les gusta mucho el café de estos lados”, reclama Rappaccioli.

Un sinnúmero de haciendas cafetaleras también ha terminado como repartos informales o zonas urbanizadas planificadas. Sobre estas últimas, Rappaccioli asevera que por la crisis los caficultores se han visto obligados a desprenderse de áreas en las que el café estaba muy deteriorado. “Las ciudades van creciendo en todos lados. Si se viene abajo el precio del café, el caficultor está endeudado y no hay ningún programa de ayuda gubernamental, ni renovación de crédito, tiene que buscar de dónde sacar para no perder toda su propiedad. Entonces tiene que comenzar a vender algo, pero al productor no le gusta vender. Uno nace con las ganas de salir produciendo”, enfatiza.

El declive del grano de oro se acentúa

Lo que ha pasado en los últimos años ha desmotivado aún más a los productores.

Carlos Useda, viejo conocedor del sector agropecuario, recuerda que la producción del área cafetalera del Pacífico Sur superaba los 300,000 quintales del grano de oro antes de la década de los ochenta. Para otros cafetaleros, la producción se aproximaba al medio millón de quintales. La cifra no se pudo precisar por la falta de acceso a información oficial.

“Actualmente yo creo que apenas andamos por los 20,000 quintales”, lamenta el dirigente de la UNAG de Carazo. Y de los 36 beneficios que menciona, sólo queda uno activo.

El ingeniero Roberto Velázquez, administrador de la Hacienda San Dionisio, una de las más reconocidas en el municipio de San Marcos, afirma que el café ha venido sufriendo en los últimos años por la situación del clima, “que está poniendo muy difícil la siembra de café”; los altos costos de producción, agravados con las reformas al seguro social y las reformas tributarias; y la situación del precio del café, “que se deprimió completamente el último año”.

“Todo esto ha venido a desmotivar a los productores. Prácticamente, en la zona ya son pocos los productores de café que quedan. ¿Qué si (el café) va a desaparecer? No. Pero (la producción) ya no será con la misma intensidad y el mismo manejo de varios años atrás. Hace 10 años atrás”, opina.

Roberto Velázquez. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

Rappaccioli enfatiza en que pase lo que pase el café de Carazo no desaparecerá.

“En lo que es lo personal, y hay varios productores más, seguimos con el café, porque creemos en la bebida, porque creemos en el café de Carazo, en el sabor de nuestro café, aunque sí estamos pasando por un ciclo muy malo, que se está empeorando más con la pandemia del coronavirus”, dice el productor, quien menciona con orgullo que nació y creció entre pulpas de café.

En espera de las lluvias

Había pasado más de la mitad de mayo de este año, cuando empezamos este reportaje, y en este departamento, recordado por su clima húmedo y frío, aún no había caído ni una gota de agua de lluvia.

El café esperaba con ansias el invierno. Los árboles de pequeña edad, que todavía no producen, estaban todos achicharrados. Necesitaban agua para recuperarse y seguir creciendo. Los árboles mayores estaban llenos de granos de café verde, desnutridos y polvorientos, y a leguas se veía que necesitaban agua para desarrollarse. Es probable, dijo un finquero, que un 50 por ciento de ellos termine en el suelo, antes de que consigan formarse y convertirse en el grano de oro.

Una de las últimas siete plagas que le ha caído al café de Carazo es el cambio del clima y quizá la que le dé el golpe final.

Hay fincas en Carazo en las que el café está en completo abandono; otras en las que ya no hay café. Estas ya están preparadas, con los suelos sin malezas y quemados, esperando unas cuantas lluvias, para cosechar maíz y frijol.

La reducción de la zona cafetalera de Carazo cada vez es más visible y acentúa la crisis de ese cultivo. Actualmente, contó Carlos Useda, los cafetales están casi abandonados y no reciben el mantenimiento adecuado.

Por otro lado, Velázquez explica que otro factor que ha influido en la crisis cafetalera es que para esta zona no existe apoyo gubernamental. “Los caficultores que trabajan, lo hacen con su propio esfuerzo y la banca privada tampoco está dando financiamiento, porque la caficultura ha sido bien golpeada en los últimos años”.

Según el administrador de la Hacienda San Dionisio, la producción de café de toda la zona ha bajado en promedio alrededor del 50 por ciento y una prueba de esa afirmación es que ahora solo existe un comprador, un único beneficio, El Carmen, que pertenece a una empresa exportadora.

“En la zona la producción de café se ha reducido como en un 50 por ciento y en el caso de nosotros, hasta como en un 30 a 40 por ciento. Los costos de producción y de cosecha han subido bastante. Para darte una idea, el precio del quintal de café estuvo en promedio en 100 dólares, y el 50 por ciento se va en el corte (del grano). Entonces, ¿Cuánto te queda para el resto? 50 a 40 dólares y no hay ganancia. Entonces, eso ha desmotivado a los productores”, detalla el administrador de la finca San Dionisio.

De acuerdo con Aldo Rappaccioli, todavía hay dos beneficios más en el departamento, pero por la caída de la producción no han trabajado en los últimos dos años.

“Actualmente sólo el beneficio de Cisa, El Carmen, queda, y para esto que está trabajando a medio palo. Antes se hacía todo el trabajo aquí, desde el escogido, donde les daban trabajo a muchas personas. El año antepasado (2019) se llevaron el café húmedo. Solo lo despulpaban en las máquinas y se lo llevaron en contenedores para el norte. Este año, se lo llevaron oreado, por lo menos le dieron secado de dos días aquí, y hasta después se lo llevaron para el norte. O sea que ese trabajo en el beneficio ya no se hace, que ocupaba mucha mano de obra, mujeres principalmente”, cuenta el caficultor.

La situación del empleo

Cuando la hacienda en la que trabajaba Facto Márquez entró en una crisis profunda, el patrón no le pudo seguir pagando el seguro. “Ahora de último, ya me había asegurado, pero como fracasó la hacienda me dijo que lo sentía, pero no podía seguir pagándome. Me dijo que buscara otro trabajito y buscara de alguna manera cómo no dejar morir el seguro. Pero que va, pasé bastante tiempo sin trabajo. Ya no pude, pero en cambio ahora por lo menos recibo algo. Estuviera agarrando mi seguro completo si este señor hubiera seguido con su hacienda produciendo. Pero no le podíamos exigir, si ya sólo tierra tenía”, expresa el campesino.

Rogelio Sandino, capataz de la finca cafetalera San Francisco, afirma que actualmente mucha gente está en el desempleo. Él lo sabe porque muchas personas le han llegado a solicitar trabajo, pero lastimosamente les ha tenido que decir que no hay. “Las fincas se mantenían llenas de trabajadores. Actualmente, hay productores que están manteniendo con las uñas a una parte de sus trabajadores. Antes, por lo menos si bajaba el precio, las fincas compensaban con volumen de producción. El empleador podía mantener a los trabajadores”.

Pero ahora el clima está golpeando drásticamente la productividad de los cafetales. “Este año, ya es tiempo de que ese café estuviera germinando más. Él está ahí ahorita, entumido. Entonces, ¿qué pasa con eso? Ahí es donde se baja la cosecha. El árbol, cada año, bota casi el 50 por ciento. Se quema. Y a eso se ha debido la baja”, refiere Sandino.

Aparte está el problema de las plagas: “Ha habido varios años de crisis. Hace unos años nos afectó un brote de broca que solo la bolsa del grano se cortaba. Eso al empleador le genera pérdidas”.

De acuerdo con el capataz, hace como ocho años en esa finca trabajaban hasta cuatro cuadrillas de trabajadores, pero ahora solo hay una.

Rogelio Sandino. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

Afortunadamente, para muchos trabajadores del campo, de un tiempo para acá aparecieron las zonas francas del sector textil en Carazo y absorbieron la mayoría de población económicamente activa que requería empleo.

“Lo de la zona franca estaba muy bien, pero hay un problema. Según lo que tengo entendido, solo generan trabajo para gente joven. Si usted tiene 38 años, ya no lo contratan. Y cambian muchos trabajadores y los van liquidando”, refiere el capataz de la finca San Francisco.

Para el administrador de San Dionisio, Roberto Velázquez, el sector de zona franca también ha significado un contrapeso para el sector cafetalero. Hace como dos años, cuenta, costó mucho encontrar mano de obra para los cortes de café. A algunos productores se les cayó, y otros tuvieron que pagar más.

“Si en una familia hay dos o tres que van a trabajar en zona franca, las personas adultas que son las que trabajan en el campo, se quedan en las casas. Eso ha afectado. Otro sector que nos estaba afectando era el de la construcción. Tienen un mejor salario, porque siempre en el campo es donde está el salario más bajo. Otro sector era el de vigilancia. Mucha gente estaba trabajando como vigilantes. Entonces ya se estaba haciendo complicado contratar trabajadores”.

Por otra parte, de acuerdo con Velázquez, el Ministerio del Trabajo ha sido bien enérgico con el asunto del trabajo infantil. “Al corte (del café) por lo general van familias, y traían a los niños. Entonces nosotros les decíamos ‘no traiga a los niños’ y ya el siguiente día no venían”, cuenta el caficultor.

Otros cultivos emergen en las haciendas cafetaleras

Según el ingeniero Roberto Velázquez, ya son varios los productores de café del departamento que han decidido diversificar su producción: “Unos se están diversificando. La idea es manejar cierta cantidad de café, para mantener siempre la tradición del café, pero buscando como sostenerse a través de la diversificación con otros rubros. Muchas fincas estás sembrando aguacate”.

En la finca que administra Velázquez, San Dionisio, desde hace dos años comenzaron ese proceso. “Hace dos años comenzamos a sembrar aguacate, y estamos probando un área con pitahaya. Pero vamos a mantener tal vez un 75 por ciento del área de café y el otro 25 por ciento a diversificarlo”.

El cambio de cultivo ha implicado un cambio de cultura. Los trabajadores están experimentando una nueva experiencia, pero parte de los objetivos es mantener el personal a través de esos cultivos, dice el experto. Los hacendados esperan contratar más mano de obra, en la medida que los nuevos cultivos se vayan desarrollando.

“Debido al cambio del clima y las enfermedades en el café, especialmente la roya, el productor tiene que buscar otras alternativas”, argumenta Velázquez.

Para Rogelio Sandino, capataz de la finca San Francisco, la renovación del café se ha vuelto más difícil. Es necesario para seguir cultivando café en el departamento, pero los productores en general no pueden asumir las inversiones. “Antes nosotros sacábamos dos cuadros y ahí nomás lo estábamos cultivando de nuevo. Ahora no. No hay plata para hacerlo. Ya cuando la plantación llega a cinco o seis años llega a su pico de producción, pero cuando cumple 12 o 13 años ya no produce nada. Hay que renovarlo. Pero hoy, con la crisis a nivel mundial y los problemas internos, ya no se da eso. Hay gente que ya dejó el café abandonado”, argumenta.

Para Roberto Velázquez, todos los productores están en igual condición. “Son muy pocos los que están renovando cafetales, que están invirtiendo”.

La mayoría de los cafetales de Carazos están abandonados. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

San Rafael, una de las fincas cafetaleras del triángulo de oro, es una de las pocas que lo está haciendo. “Ahorita esta finca nosotros la estamos renovando. Tenemos renovadas como unas 10 manzanas. Y ahorita vamos a renovar como unas seis manzanas más, que es toda esta parte. Lo demás, que es café viejo, y está en muy mal estado, se va a renovar el año que viene”, contó el mandador Heriberto Chavarría.

Chavarría refiere que en estos días los trabajadores están trabajando en la aplicación de productos para combatir la broca, una plaga que afecta los granos de café. Y una vez que comience a humedecerse la tierra con el agua de las lluvias, comenzarán la siembra de los nuevos arbolitos.

San Rafael siempre ha sido una finca cafetalera y su propietario pretende renovar las plantaciones y continuar cosechando café. Adicionalmente mantiene una granja de pollo en la finca, pero no es su intención cambiarse o combinar sus tierras con otros cultivos.

Eso sí, el mandador Chavarría no está ajeno a los cambios que están ocurriendo: “Aquí no más en San Ignacio, que era una finca cafetalera grande, solo aguacate tienen. El comercio del café estuvo pésimo este año. Hay productores que se desaniman… Lo que hacen es botar el café y sembrar otra cosa”.

La producción de la finca San Rafael venía en decadencia desde hace varios años. Las nuevas plantaciones ahora están produciendo un poco más, cuenta Chavarría. Las plantaciones viejas “no servían, estaban en pésimas condiciones”.

Gracias a la combinación del café con la granja de pollos en la finca, el dueño de esa propiedad está generando trabajo para 20 personas.

Ojo con el cambio, por las consecuencias que podría tener

Para Carlos Useda, de la UNAG, algunos productos, como la piña, no deberían estar siendo cultivados en las fincas cafetaleras. “Están poniendo en los mejores suelos piña y pitahaya, que podrían estar en otros tipos de suelo. Alguna gente está pensando en sembrar cacao y musáceas. Ya está buscando la gente cómo diversificar. El café, yo pienso que está en una etapa en la que van bajando rápidamente las áreas en que se trabaja”, opinó Useda.

Pero para el caso del aguacate, según Roberto Velázquez, “no hay un riesgo de afectación ambiental, porque estos árboles más bien tienen una masa foliar importante. No es como otros cultivos, como la piña. Pero en el caso de nosotros, tenemos siempre un plan de manejo forestal, que consiste en reforzar las áreas que tienen poca vegetación. Es decir, crear bosques y no trabajar en los cultivos de una manera destructiva, como en muchas fincas, que prácticamente las han desbaratado”.

Carlos Useda es de los que opina que debería haber un buen programa gubernamental para restablecer el café en el Pacífico Sur del país. Independientemente de que la altura no es comparada con la del norte, el gran conocedor del sector agropecuario explica que hay un elemento indiscutible y es que “aquí están los mejores suelos para sembrar café”.

Para el presidente de la UNAG en Carazo, una renovación integral de los cafetales en el departamento costaría muchos millones de dólares. Es por eso que, según él, los grandes cafetaleros se han dedicado a otros cultivos. “Hoy estamos en otro momento. La mayoría está sembrando aguacate. Hay bastante siembras de aguacate, ya dirigida. No se trata de que están sembrando un palito aquí y un palito allá de aguacate. Ya es cuestión de dos, cinco y hasta diez manzanas, y el café va desapareciendo. Quizás, no es lo correcto, pero también renovar el café requiere una inversión millonaria”.

En la finca San Dionisio, de San Marcos, hace unos años estuvieron haciendo pruebas con un área de café de riego, pero se encontraron con dos obstáculos: el agua y el costo de la energía. “No pudimos continuar. Aquí el bombeo es caro. El pozo tiene 1,100 pie de profundidad. Pero claro, las cosechas se subieron, lo que demuestra que una de las limitantes del café es el clima. Se quema mucho (el café). Esa preparación (florescencia) del café que se mira desde el principio se va quemando por las altas temperaturas. Ya cuando llega mayo y no llueve, el café comienza a sufrir. Las florescencias siempre se dan temprano y son buenas, pero eso es lo que pasa. Aquí hubo otra hacienda que también probó con riego. Se llama El Rosal, pero el problema es ese: el agua y el costo de la energía”, contó el ingeniero Roberto Velásquez.

En la situación en que está actualmente el sector, desde el punto de vista de Useda, el café de Carazo podría llegar a un estado en el que la producción sólo podría ser para autoconsumo.

Nostalgia

Atrás van quedando los años gloriosos del café caraceño. No uno, sino cientos de personas recuerdan con nostalgia esa época.

“Yo me crie en una finca” dice el ingeniero Velázquez. “Hay una generación de personas en este departamento que todo tenía que ver con el campo. Fue una experiencia bonita. Y es una lástima que ahora los niños poco saben de las experiencias del campo. Hasta cierto punto a los niños se les inculcaba el esfuerzo propio, porque los padres les decían ‘ya sabés vas a ir a cortar para que te comprés tu estreno del 24 de diciembre’ y uno, como chavalo, lo hacía y era feliz en el campo”, recuerda.

Las tierras cafetaleras en la actualidad están listas para cosechar granos básicos. Solo esperan unas cuantas lluvias más. Foto: Manuel Bejarano / IP Nicaragua.

Para Useda, sin embargo, había un aspecto negativo en la caficultura de Carazo. Muchos campesinos vivían en campamentos (casas ubicadas en las haciendas cafetaleras) en las que, según él, no tenían las condiciones óptimas para vivir.

“Hoy hay programas que impulsaron las alcaldías precisamente para sacar a mucha gente que vivía en los campamentos, donde las familias no tenían ninguna privacidad. Vivían todos juntos. Los dormitorios estaban en el mismo espacio. Había un solo servicio higiénico para todos. Ahora, los que fueron cortadores de café, aquí en San Marcos, tienen su casita. Viven mejor. Desde el punto de vista económico, el café era muy beneficioso para las familias. Pero socialmente y humanamente vivían muy mal, en un campamento recluidos”, describe Useda.

Un espejo en cual verse para los caficultores del norte

Los productores del norte del país toman nota de lo que ha pasado con la caficultura en Carazo. Aunque confían en que sus condiciones climáticas y su altura privilegiada, saben que el cambio climático es una realidad y que no respeta a nadie.

Aura Lila Sevilla, presidenta de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua, considera que debido al avance del cambio climático en algún momento podría disminuir el área cafetera del norte, pero no vislumbra un escenario en el que la actividad vaya a desaparecer.

“Nosotros tenemos zonas altas, tenemos zonas intermedias y bajas, pero también tenemos microclimas húmedos. Si continuamos con la deforestación, yo creo que habrá una amenaza mayor, pero si nos mantenemos alerta y hacemos algo vamos a estar mejor… Pero nos puede pasar lo que está ocurriendo con el coronavirus, porque mucho se subestima al cambio climático, y espero que cuando nos demos cuenta todos del verdadero impacto del cambio climático no sea demasiado tarde”, alerta la caficultora.

Iglesia comparte el dolor de las madres de asesinados y de reos políticos

* También expresan su preocupación por la crisis económica y sanitaria que vive el país.

ERNESTO GARCÍA

«Compartimos el dolor de las madres que aún lloran la partida de sus hijos», dice un mensaje público emitido este viernes por la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua.

El documento fue dado a conocer en la víspera del segundo aniversario de la masacre del 30 de mayo del 2018, perpetrada por parapolicías y turbas sandinistas contra miles de manifestantes que exigían el cese de la represión gubernamental que se desató el 18 de abril de 2018.

Marcha del 30 de mayo 2018. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

«También participamos del dolor de las madres de los reos políticos; madres de luto, madres afligidas por sus hijos encarcelados de manera injusta y que piden a Dios poder abrazarlos en sus hogares este 30 de mayo», sigue diciendo el comunicado.

PREOCUPACIÓN POR LA PANDEMIA

Seguidamente, la comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua expresa su preocupación por el manejo que las autoridades gubernamentales le están dando a la pandemia del Covid-19.

«Miramos con intranquilidad el futuro incierto que se cierne sobre el país tanto en el campo económico como sanitario», reza el documento.

Agrega que los miembros de la citada comisión de la Arquidiócesis de Managua señalan que hay desconfianza de la población por asistir a hospitales y centros de salud.

Un día antes, el obispo de León, monseñor Sócrates René Sándigo, en un mensaje pastoral también señaló que la población tiene desconfianza de asistir a los hospitales y centros de salud públicos.

30 de mayo: ¡las madres siguen exigiendo justicia!

* Aún está fresca en la memoria el baño de sangre ocurrido en la Marcha de las Madres, hace dos años.

Nayira Valenzuela

Hoy hace dos años, los hijos decidieron no comprar electrodomésticos, cosméticos, arreglos florales y otro tipo de obsequios para regalar a sus madres en su día y determinaron marchar junto a ellas en solidaridad y respeto por aquellas mujeres a las que les asesinaron a sus hijos durante las protestas cívicas que empezaron en abril de 2018. Hasta aquel 30 de mayo, la cifra de muertos era de 81.

La marcha fue convocada por el Comité de Madres de Abril y contó con el respaldo de miles de pobladores de las principales ciudades que habían sufrido la represión de la policía y fuerzas paramilitares.

La marcha del 30 de mayo del 2018, se llamó «la madre de todas las marchas». Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

Desde una hora antes de la concentración, las calles estaban vestidas de azul y blanco, (banderas, gorros, chimbombas, etc.)  y vestimenta negra, para rendir homenaje a los caídos y acompañar en su dolor a las madres de los asesinados.  En la rotonda Jean Paul Genie las emociones eran encontradas. Por un lado, estaban las ansias y la euforia de un pueblo tendido en las calles exigiendo justicia y por el otro, la tristeza, las marcas del dolor, el cansancio, las noches de lamentos y lágrimas de las madres. Algunas no lloraban. Sus lágrimas se habían secado, llevaban un mes de seguir reviviendo el asesinato de sus hijos. Cada día se escuchaba que francotiradores disparaban certeramente en la cabeza a manifestantes y a todo aquel que se opusiera al gobierno.

A pesar del dolor, las madres encabezaban la marcha, cargaban consigo una manta en la que exigían justicia y un alto a la masacre.

Hasta mayo del 2018 , a 81 madres les asesinaron a sus hijos en el contexto de la protestas. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

El momento más doloroso pero reconfortante fue cuando un mar de gente gritaba los nombres de los “héroes de abril” y aquellas madres, a todo pulmón contestaban “¡presente!”, “¡presente!”, por sus hijos que ya no podían hablar. Una de las madres que sostenía la foto de su hijo mientras un periodista le preguntaba sobre sus razones de asistir a la marcha, contestó: «vengo a pedir justicia por mi hijo; sé que físicamente no está presente, pero su alma y su sangre derramada en las calles piden a gritos justicia y que se acabe la dictadura y no voy a descansar hasta conseguirla».

Se pide un minuto de silencio por los jóvenes asesinados; aquel silencio fue total, respetuoso, de absoluta paz, ya no se escuchaban disparos, sirenas de patrullas policiales, solo se oía la solidaridad de un pueblo y después del minuto, volvieron las consignas y los coros de las canciones emblemáticas de las vigilias de abril.

ENTRE CANCIONES Y CONSIGNAS

La marcha avanzaba entre canciones y consignas, puños cerrados, lágrimas, esperanza, abrazos de solidaridad, sin pensar que a metros se comenzaban a escuchar rumores de que habían detonaciones de armas de alto calibre en uno de los costados de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

De pronto, las personas ya no seguían avanzando, las madres cargaban a sus hijos buscando desesperadamente salir del sector de Metrocentro, otros avanzaban, algunos animaban a los jóvenes para que fueran a apoyar y constatar si en realidad había algún ataque.

El punto donde terminó la marcha se convirtió en una sala de emergencias. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

En las radios de los vehículos se escuchó como noticia de última hora que estaban disparando desde el Estadio Nacional de béisbol, Dennis Martínez.

La situación era tensa, habían grupos de jóvenes levantando barricadas cerca de la UNI y otros decididos a entrar al estadio a desarmar a francotiradores que disparaban a la multitud.

Por la gran cantidad de heridos y escasez de ambulancias en el lugar, se sacaron en vehículos particulares. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

En ese punto comenzaban a caer los cuerpos de los estudiantes con disparos en la cabeza, pero aún insistían en ir a atrapar al menos a un francotirador y el que era el punto de cierre de la marcha, la UNI, donde se pretendía hacer un concierto y vigilia, se convirtió en un centro de emergencias para darle primeros auxilios a los heridos.

LAS BALAS NO DISCRIMINABAN

Los minutos pasaban. Entre el gentío estaban estudiantes, campesinos y periodistas, pero las balas no discriminaban a nadie; desde la primera barricada del costado de la UNI un motorizado que se destacó por sus “colochos amarillos” gritaba a la gente que abrieran el paso. En su espalda traía un herido de gravedad con un impacto en la cabeza, un muchacho en estado de shock trataba de taparle la cabeza y mantenerlo con vida, pero sus ojos estaban en blanco, su cara pálida y el gesto en su rostro de su último suspiro de vida evidenciaban las primeras señales de que el día de las madres se teñía de sangre; las imágenes eran fuertes.

A punta de morteros y piedras los manifestantes trataron de desarmar a francotiradores apostados en el Estadio Nacional Denis Martínez. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

Los fotógrafos trataban de no tomar fotografías tan crudas por respeto, pero la saña de la represión no se podía tapar y el desfile de heridos seguía llegando a bordo de la motocicleta manejada por el  “colochos”,  que entre balas rescataba a los heridos, los muertos y cuando podía utilizaba su tiradora para “repeler” el ataque de AK, escopetas y otras armas de los elementos pro-gobierno apostados en el estadio.

La noche estaba llegando, los heridos eran rescatados y llevados a los semáforos de la UCA como si fuera un sala de emergencias, las madres que estaban resguardadas en la Universidad Centroamericana, veían a los heridos, unos con su último aliento de vida, otros aún tenían esperanza de vida. El clamor y las oraciones de las madres salían de sus bocas.

Entre cada kilómetro se daba lectura a cada uno de los nombres de los asesinados de abril , la población entre gritos y lágrimas contestaban !Presente! Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

Además de la tristeza de celebrar distinto el día de las madres, aquellas que jamás habían visto la muerte de frente, sentían ese escalofrió de perder un hijo, para otras, ese escalofrió lo sintieron en carne propia a través de una llamada de alguien que les avisaba que su hijo había muerto por un balazo en la cabeza.

El dolor de parto de las madres, años de estudios, sueños y metas por cumplir, fueron en vano para aquellos que no dudaron en disparar a la cabeza.

El 30 de mayo hubo un saldo de 19 asesinados ,en su mayoría por disparos en la cabeza , garganta y el pecho. Foto: Nayira Valenzuela / IP Nicaragua.

Al cumplirse dos años de aquella masacre, las madres en Nicaragua siguen llorando a sus hijos asesinados, a los que abandonaron el hogar y se fueron al exilio y a aquellos a los que se les arrebató su libertad y están encerrados en una celda.

Covid-19 pone en agonía turismo en las ciudades coloniales de Granada y León

Alma Vidaurre

La Calzada, la calle más turística de la ciudad colonial de Granada, espera pacientemente a que vuelvan los turistas nacionales y extranjeros, que se daban cita a cualquier hora del día. Las tertulias, por ahora, son cosa del pasado.

Los faroles colgantes, que se encienden cada tarde al caer el sol, siguen alumbrando por las noches los más de 500 metros de esta avenida que está ausente de visitantes.

Las pláticas largas que sostenían los amigos, las risas, el cuento o la buena música no logran escucharse. Cada metro de la pedregosa calle parece que enmudeció.

Los pocos grupos de turistas que estaban volviendo después del estallido social de 2018 se fueron, unos a su país de origen y el resto, los nacionales, han decidido actuar con cautela y protegerse para no contagiarse del coronavirus, una pandemia que está impactando negativamente en la actividad turística y económica de este departamento.

“No hay turistas ni nacionales, ni extranjeros. La Calzada está casi vacía, yo no salgo, de vez en cuando paso por ahí, cuando tengo que hacer un mandado, pero no veo a nadie”, señala el empresario suizo, Luca Carli.

La avenida, que está rodeada de casas coloniales donde funcionan pequeños bares, heladerías, tiendas de artesanía, restaurantes, hospedajes y hasta lujosos hoteles, es una pequeña muestra de lo que Nicaragua ofrece en materia turística.

Este es uno de los centros turísticos por excelencia en La Gran Sultana, que permanece desolado desde hace varias semanas. Es consecuencia de los efectos negativos que está causando el covid-19 en el país y que impacta negativamente en la industria que venía en crecimiento hasta hace tres años.

El covid-19 es peor, más catastrófico que las protestas de 2018 consideran algunos empresarios.

“Con la crisis sociopolítica estuvieron abiertas todo el tiempo las fronteras, habían aviones y quien quería tomar el riesgo venía, sin embargo, ahorita no hay forma, los aeropuertos cerrados y el público nacional está con miedo”, señala René Sándigo, gerente del hotel La Merced en la ciudad colonial.

Escenario desolador

La pandemia ha afectado a miles de personas alrededor de 190 países, incluyendo Nicaragua. La Organización Mundial de Turismo (OMT) indica que este año habrá una contracción entre el 1% y 3% en los flujos turísticos mundiales por la covid-19, lo que provocará una pérdida entre 30 y 50 mil millones de dólares.

Ese escenario no es ajeno a lo que sucede en Granada. Los grupos de visitantes que llegaban y se sentaban en las mesas que están ubicadas en los andenes de la famosa calle La Calzada, no están.

La mayoría de los restaurantes todavía están con las “puertas abiertas”, pero al filo de la noche vuelven a cerrar sin recibir clientes. El escenario es desolador.

Comerciantes buscan la forma de sobrevivir ante la pandemia. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

“Las veces que yo he ido la he visto vacía, tal vez, he logrado ver entre una o dos mesas ocupadas”, explicó Sándigo, quien es también socio de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur).

Por las avenidas de Granada era muy común ver escenas que se repetían constantemente. Grupos de extranjeros caminando en short y sandalias, recorriendo los sitios culturales o haciendo turismo religioso, en algunos de los casos.

Ese espectro dentro de la ciudad granadina cambió radicalmente. Los moradores del lugar, incluso, empezaron con una cuarentena forzosa.

Luca Carli, es un extranjero que llegó hace aproximadamente dos décadas al país y se enamoró de la Gran Sultana, lugar donde estableció negocios vinculados a la actividad turística.

Es propietario de La Pérgola, un hotel que está ubicado en la Calle El Caimito, a solo una cuadra de la avenida peatonal La Calzada, en el centro histórico de este departamento.

La infraestructura del hotel es una antigua casa colonial que data del siglo XIX. Carlo decidió conservarla y procedió a su restauración, guardando su original estilo colonial que caracteriza las casas de la maravillosa ciudad de Granada.

Varios negocios han cerrado por la crisis. Foto: El Nuevo Diario.

A Carli le ha tocado vivir dos violentas embestidas en los últimos dos años que le han obligado a cerrar las instalaciones del hotel contra su voluntad. Los cuartos del hotel permanecen vacíos.

La primera, con el estallido social en abril de 2018, que provocó una estampida de los turistas debido a las protestas que se extendieron en todo el país.

El turismo, que se había convertido en el oxígeno de muchas familias en diferentes lugares del país, perdió valor y retrocedió aproximadamente una década como resultado de las manifestaciones contra el Gobierno de Nicaragua, que iniciaron el 18 de abril por las reformas al sistema del Seguro Social.

A finales de 2018, muchos empresarios que habían cerrado empezaron a reactivar sus negocios. Comenzaron de cero y sobrevivieron los siguientes meses, a lo largo del 2019.

“Lo de la crisis sociopolítica fue bastante, muy duro, pero siempre había algo que nos permitía sobrevivir”, recuerda Carli.

Este año -por segunda ocasión- el empresario tuvo que cerrar nuevamente el negocio. No es lo que quiere, porque tiene compromisos familiares y financieros, pero lo hace ante la falta de turistas. Los pocos que habían retornado volvieron a desaparecer debido a la pandemia.

El turismo es uno de los sectores económicos más vulnerables ante el covid-19. Las empresas dedicadas a este rubro están teniendo un impacto directo. Es casi “apocalíptico”, refiere el empresario suizo.

La rapidez con la que se ha extendido la pandemia ha obligado a la mayor parte de las naciones a implementar estrategias que ayuden a contener la propagación del virus.

“Los fines de semana pueden haber una, como máximo dos habitaciones ocupadas en los principales hoteles de la ciudad (…) Para qué vamos a tener abierto si no tenemos reservas”, insiste Sándigo.

El cierre de fronteras, la implementación de cuarentenas, el distanciamiento social, la suspensión de conciertos y de los viajes, evitar las aglomeraciones en salas de cines y restaurantes, por ejemplo, son medidas que están en concordancia con lo planteado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cualquiera que sea la estrategia de contención y prevención implementada, diseñada para salvaguardar vidas, están provocando un agudo retroceso en el sector turístico. Los empresarios de Granada lo saben y lo están viviendo en carne propia.

“Es algo totalmente inesperado y golpea. No es un balde de agua fría, es un balde de hielo”, sostiene Carli, quien mantiene la esperanza de reabrir su negocio.

Frase de René Sándigo, gerente del hotel La Merced en la ciudad colonial. Imagen: IP Nicaragua.

Después de las protestas en 2018, el sector venía teniendo una leve recuperación. La contracción se traducirá en la pérdida de miles de empleos, y en un mayor deterioro de la calidad de vida de las personas.

“En Granada que sobrevive del turismo la mayor parte de las personas están sin trabajo o con horario reducido (…) Yo considero que esto es una situación catastrófica”, añade Sándigo.

Comercio también es afectado

En Granada, un lugar de mucha historia es el Parque Central. La pujante actividad económica en ese lugar, que atraía a familias de distintas partes del país, ha disminuido.

El parque permanece vacío y en silencio. Con la falta de turistas han disminuido los típicos paseos de coche halado por caballos hasta en un 90%, afirmó Tyron Morales, quien tiene 12 años de brindar este servicio en la Gran Sultana.

Los coches, como el de Morales, que se acercan al parque, permanecen estacionados. Sus dueños permanecen atentos, con la esperanza de ser contratados. A veces el sueño les gana esperando por un cliente. Los chistes no faltan en esas reuniones forzadas de los cocheros que se encuentran en el lugar.

Para Morales, la rutina no ha cambiado en las últimas cuatro semanas. Insiste que el negocio está “palmado”.

“Por la pandemia -agregó- los extranjeros no están viniendo y el nacional tiene miedo de salir”.

Aunque tiene temor de contagiarse, Morales se ve obligado a salir a trabajar todos los días. La historia entre todas las personas que están vinculadas a la actividad turística se repite debido a las obligaciones familiares y las financieras.

Antes de que el virus comenzara a propagarse en el país, Morales cobraba entre 10 y 15 dólares por un recorrido turístico que podía durar entre 20 y 30 minutos.

Cuando un cliente solicitaba sus servicios, los ingresos que generaba con esta actividad también garantizaban la comida para el animal.

El turismo es una de las principales fuentes económicas de Granada. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

La precariedad de la actividad ha obligado a los cocheros a disminuir el precio de sus servicios y ofrecerlo en 150 córdobas, pero la medida adoptada no es efectiva. No hay clientes.

Como una medida paliativa a la crisis que atraviesa decidió ofrecer servicio de taxi. Por transportar a las personas de un punto a otro dentro de la ciudad cobra entre 20 y 30 córdobas.

“El granadino utiliza el coche como taxi para moverse de un lugar a otro, de esa manera es que estamos medio sobreviviendo”, reconoce.

El parque, que en el pasado ha recibido visitas de famosos como la de Mario Luis Kreutzberger, mejor conocido como Don Francisco, luce desolado.

En uno de los costados, donde está ubicados los kioskos, los comerciantes que ofrecen el vigorón, un plato típico nicaragüense, aducen que las ventas han caído hasta un 70% desde que el pasado 18 de marzo el Gobierno confirmó oficialmente el primer caso de covid-19.

Granada es popular por el vigorón. Foto: El Nuevo Diario.

“La primera semana del virus estuvo malísimo, llegamos a vender entre 2 y 3 servicios de vigorones en el día”, expresó Nereyda Narváez, una mujer de 58 años.

Narváez llegó a este mercado hace 45 años, siendo apenas una adolescente. La crisis sociopolítica le obligó a cerrar el negocio, pero lo que está ocurriendo con la pandemia nunca antes lo había visto. Existe mucho “temor”, afirma.

Después del 18 de marzo, se vio obligada a cerrar su pequeño negocio. Generalmente, en este tipo de actividades los propietarios no llevan ningún tipo de registro contable porque son negocios informales.

Viven del “día a día” reconoce Narváez. A las pocas semanas esta pequeña comerciante tuvo que reabrir el kiosko. “No teníamos de otra que volver a salir”, señala.

Su retorno al parque no tuvo el éxito deseado. “Las calles estaban vacías, por el temor al contagio”, se quejó.

“Comparado a lo que vendíamos antes del virus, ahorita estamos en un 30%, si antes al día me vendía entre 25 y 30 libras de chicharrón, dos sacos de yuca y ahorita en estos días, ni medio saco de yuca estoy vendiendo”, dijo la comerciante.

Los comerciantes de los pequeños negocios ubicados en el parque Central tenían mucha expectativa durante la Semana Santa, pero con la propagación del virus, el destino les volvió a pasar factura repitiendo una situación similar, más bien peor a la de abril de 2018.

“Vino su gente a Granada, poca, pero vinieron y me atrevo a decirte que no a consumir, ni a gastar como años atrás”, comentó la comerciante.

Buscan otras alternativas

Bordeando la acera del parque encontramos a Julio César Gutiérrez, de 34 años. Las bajas ventas obligaron a este vendedor de artesanías a abrir su negocio únicamente los fines de semana.

La medida la viene aplicando desde hace tres semanas. Como “no hay mucho movimiento”, de lunes a viernes apoya a su esposa en un comedor. Él levanta los pocos pedidos que reciben y lleva los servicios delivery, mientras ella se encarga de preparar los alimentos.

“Me he dedicado a otras cosas para poder sobrevivir, ya después si Dios quiere y se va regulando esto podré venir todos los días como antes”, comentó.

Gutiérrez asegura que un profesional desempleado, aquí en Granada como en cualquier otra parte del país, busca la forma de “sobrevivir”, aun en medio de cualquier adversidad.

“Aunque sea agua helada vendés, pero uno no se muere de hambre”, afirma.

El parque Central es una parada obligatoria de toda persona que visita la Gran Sultana. En otro punto de este populoso atractivo turístico Luz Marina Orozco, de 50 años, permanece sentada en una silla ofreciendo rosquillas, pero pocas personas pasan por esa calle.

Así lucía Granada antes de la crisis. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

Esta comerciante granadina, que tiene más de una década de estar en este lugar, considera que en esta ocasión las personas han tenido “conciencia” y están adoptando las recomendaciones del quedarse en casa. Es un acto de admirar dice la vendedora.

“Hasta el que no sabía rezar aprendió a rezar, y el que no era aseado, a fuerzas se hecho aseado”, dice Orozco.

Esta comerciante granadina es parte de esa inmensa mayoría que quisiera quedarse en su hogar hasta que se logre controlar la situación de la pandemia, pero sabe que no puede. Ella y su familia subsisten del ingreso que generan con la venta de este producto.

“Estoy tomando mis medidas, porque yo amo mi vida, amo mi salud”, dice Orozco mientras pregona con voz fuerte y ofrece la venta de rosquillas a las pocas personas que deambulan por el parque Central.

León sin turistas

A unos 93 kilómetros de la capital, al occidente de Nicaragua, está también la elegante ciudad colonial de León, mejor conocida como la “ciudad universitaria” que conserva su centro histórico con atractivos y antiguos edificios coloniales, pero que al igual que Granada se encuentra silenciosa desde la presencia del covid-19.

León se caracteriza por ofrecer una variedad de sitios de interés, donde se puede hacer turismo religioso, ecoturismo, turismo de aventura o histórico cultural, de playa, senderismo o precolombino.

No es común ver grupos de turistas que eran parte del “paisaje”. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

Igual que los empresarios turísticos de Granada, en esta zona del país, una buena parte de los negocios permanecen cerrados.

En el balneario de Las Peñitas los negocios están abiertos, pero no hay bañistas que ocupen los cuartos de los hospedajes o las sillas de los restaurantes. Hay mar de fondo y se escucha a las olas llegar con fuerza a la orilla de la playa.

A pocos metros de la playa está un restaurante de comida italiana, conocido como La Puesta del Sol. De lunes a jueves sus puertas están cerradas, pero sus propietarios tomaron la decisión de abrir el fin de semana, desde viernes, pero en horario reducido, es decir de cinco de la tarde a nueve de la noche.

Tratando de brindar tranquilidad a los usuarios que puedan solicitar sus servicios están ofreciendo delivery “con todas las medidas de seguridad necesarias garantizadas”.

“Estamos esperando que todo se pueda componer y se pueda reabrir por completo”, confió Emanuela Lucadeli, una italiana que decidió invertir en Nicaragua hace dos años.

Lucadeli llegó a Nicaragua en enero de 2018. Tres meses después se desataría una espiral de violencia en el país que cobró la muerte de cientos de personas. Esta italiana no detuvo sus proyectos, abrió al público en agosto de ese mismo año.

La crisis sociopolítica cambió el panorama de la industria turística que venía por buen camino, incluso Lucadeli comenzó a experimentar el éxito en su negocio. En la actualidad, la pandemia del covid-19 ha frenado el crecimiento de su negocio.

“Nos gustaba el lugar y queríamos hacer una vida tranquila, esperamos que todo se componga en el futuro y si se puede mejorar con el trabajo bien”, aduce la empresaria turística.

Turismo está “decaído”

Pese a los esfuerzos y las actividades convocadas por el Gobierno, desde el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), la actividad económica está teniendo un retroceso mayor.

El “miedo” por la pandemia, el desempleo y la crisis económica que vienen arrastrando los nicaragüenses por tercer año consecutivo pone en agonía la actividad que hasta hace unos años era pujante en la ciudad universitaria.

En la actualidad, no es común ver grupos de turistas que eran parte del “paisaje” en la ciudad colonial de León y caminaban por las aceras del parque o se dirigían a otro punto de distracción.

“Ya no se ve, lamentablemente (…) El turismo internacional no está viniendo”, afirma categóricamente una empresaria del sector que prefirió el anonimato por temor a represalias en su negocio.

La crisis sociopolítica cambió el panorama de la industria turística. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

Para esta pequeña empresaria hotelera las dos crisis, la sociopolítica y la pandemia, han sido “durísimas”. En su caso el hotel está cerrado y con mucho pesar tuvo que regresar a sus casas al personal que tenía.

El turismo dejó a Nicaragua ingresos por 430 millones de dólares en 2019, un 48.8 % menos que lo percibido en el 2017, cuando se captaron 840.5 millones de dólares antes de que estallara la grave crisis sociopolítica que atraviesa el país. A esta actividad económica le tomará al menos una década recuperarse, estiman representantes de Canatur.

El año pasado, según datos recopilados por esta cámara en sus territorios, llegaron al país 1 millón 50 mil turistas extranjeros. Lo anterior representó una reducción del 41% con respecto a los 1.7 millones de visitantes que llegaron al país en el 2017, considerado el último año bueno antes del estallido social.

En el centro de la ciudad todavía se ven abiertos algunos bares, pero están “vacíos”. “He escuchado que algunos colegas se están saliendo del rubro, ya no aguantan”, puntualizó una empresaria del sector.

El turismo en Granada y León agonizan en medio de esta nueva crisis, ahora sanitaria, que avanza abruptamente, dejando a su paso desolación y temor.

Colaboración: Eva Inestroza.

OEA mantiene su compromiso de buscar una salida a la crisis en Nicaragua

* El organismo también está preocupado por el manejo del Covid-19 en el país.

Eva Inestroza

El compromiso de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la comunidad internacional en busca de una salida a la crisis sociopolítica de Nicaragua continúa, por lo que mantendrán los mecanismos de presión y lograr así la salida del régimen de Daniel Ortega, informó Alexa Zamora, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, luego de haber sostenido un encuentro virtual con el secretario general de ese organismo, Luis Almagro.

Entre los temas abordados en la reunión está la evolución de la crisis sociopolítica y el manejo negligente de la pandemia del Covid-19, que ha impactado negativamente en la calidad de vida de los nicaragüenses, detalló Zamora.

También se abordó «la necesidad de que la OEA y la comunidad internacional sigan manteniendo sobre todo el tema de la crisis de Nicaragua dentro de la agenda del quehacer del día a día, como una forma de respaldo a las demandas y exigencias del pueblo nicaragüense, que vienen llevándose como estándares desde abril de 2018», expresó Zamora.

Por tal razón, dicho encuentro es valorado como positivo para la oposición.

«En esta reunión pudimos constatar el compromiso que sigue vigente por parte de la comunidad internacional y también de la OEA como tal, en seguir acompañando los mecanismos necesarios abiertos para poder generar la presión necesaria y lograr la salida del régimen de Ortega«, dijo la integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco.

ALMAGRO SE PRONUNCIA

Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, expresó en su cuenta de Twitter, que «con miembros de partidos de oposición de Nicaragua, conversamos de preocupación por el manejo del Covid-19 en el país, la necesidad de reformas y elecciones como salida de la crisis y sobre la conformación de la Coalición Nacional».

En el encuentro virtual también participaron Julio Ricardo Hernández y Norman Caldera, ambos del Comité Técnico, delgados de la Unidad Nacional, así como Juan Sebastián Chamorro y Mario Arana, de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Mejora salud del periodista Emiliano Chamorro

* Gremio pide oraciones y apoyo por otros colegas enfermos de Covid-19.

ERNESTO GARCÍA

El periodista Emiliano Chamorro, quien hace dos días fue trasladado a un hospital grave con síntomas de Covid-19, publicó hoy en la red social Facebook un video donde agradece el apoyo recibido.

«Quiero agradecer al pueblo de Nicaragua por tanto amor y solidaridad», dice el comunicador social.

Emiliano Chamorro, quien aparece cubriéndose el rostro con una mascarilla, también llama a los nicaragüenses y en particular al gremio de periodistas, a mantenerse unidos frente a la pandemia.

«Esta enfermedad (el Covid-19) es una prueba muy dura, pero Dios nos ama», dice el periodista Emiliano Chamorro.

ORAR POR LETZIRA SEVILLA

Este viernes en las redes sociales aumentó la preocupación por la salud de la periodista Letzira Sevilla, exeditora de El Nuevo Diario, que cerró definitivamente en septiembre de 2019.

«Muchachos, oremos por la salud de Letzira (Sevilla), dice un mensaje escrito en la red social WhatsApp.

Mientras el periodista Álvaro Navarro sigue hospitalizado en un centro asistencial privado de la capital.

Foto: Redes Sociales.

Al menos otros cinco comunicadores sociales permanecen aislados en sus casas bajo tratamiento médico, luchando por sus vidas.

El pasado martes en horas de la noche falleció a consecuencia de Covid-19 el periodista radial Gustavo Bermúdez.

Foto portada: Redes Sociales.

Iván Acosta, sin ninguna función en el Ministerio de Hacienda tras ser sancionado por EE.UU.

* La “firma de todos los documentos relacionados a la administración de las finanzas públicas” ahora las hará José Adrián Chavarría Montenegro, quien fue nombrado vicetitular de esa entidad.

Alma Vidaurre / IP Nicaragua

El ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, se convirtió en otro de los funcionarios del Gobierno de Daniel Ortega a los que se le quitan todas las funciones de su cargo, tras haber sido sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

El acuerdo presidencial 45-2020, mantiene en el cargo a Acosta, pero pone a José Adrián Chavarría Montenegro como vicetitular de Hacienda y Crédito Público, quien tendrá entre sus competencias la “firma de todos los documentos relacionados a la administración de las finanzas públicas”.

Acosta ya no podrá participar en las juntas generales ordinarias y extraordinarias de accionistas. Foto: El Nuevo Diario.

Chavarría Montenegro será el encargado de revisar los documentos necesarios que estén vinculados a los “desembolsos de fondos nacionales y extranjeros, así como los derivados de la suscripción y ejecución de contratos de préstamos”, señala el acuerdo presidencial.

La medida deja sin efecto el nombramiento de Chavarría Montenegro, quien fungía como nombrado Secretario de Administración Financiera del Ministerio de Hacienda, con rango de viceministro, desde el 11 de enero de 2017.

Anulan otros cargos

Ortega también firmó el acuerdo presidencial número 46-2020, que deja sin efecto al número 106-2018 que fue debidamente publicado en el diario oficial La Gaceta el 12 de julio de 2018, otorgando a Acosta la “representación de las acciones de capital propiedad del Estado de Nicaragua” en la Distribuidora de Electricidad del Norte S.A (Disnorte) y la Distribuidora de Electricidad del Sur S.A. (Dissur).

Acosta ya no podrá participar en las juntas generales ordinarias y extraordinarias de accionistas ni en otros comités especiales de esas empresas en las que el Estado tiene participación.

Las sanciones dadas a conocer por la OFAC el pasado 22 de mayo establecen que desde el inicio del estallido social en abril de 2018, Acosta estuvo siempre organizando un “importante apoyo financiero al régimen de Ortega”.

Al ahora exministro de Hacienda, incluso, se le acusa de que “amenazó personalmente” con sanciones a los bancos para que no participaran en el paro nacional organizado por los líderes de la oposición en marzo de 2019, medida que buscaba la liberación de los presos políticos, afirma el documento de la OFAC.

Junto a Acosta también fue sancionado el jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés. El documento de la OFAC establece que los bienes que ambos posean en Estados Unidos, en posesión o control de personas estadounidenses, “están bloqueados”.

En 2019, Ortega también se vio obligado a remover de su cargo como Ministra de Salud a Sonia Castro, después que la funcionaria también fuera sancionada por los Estados Unidos.

El retiro de Castro como ministra de Salud se hizo efectivo mediante el Acuerdo Presidencial 108-2019 publicado en La Gaceta, Diario Oficial, este 26 de julio, en el que también se le nombra asesora de Ortega.

Castro, acusada de no prestar atención en salud a los heridos durante las protestas de 2018, fue sancionada por Estados Unidos y Canadá el 21 de junio de 2019 junto con Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional; Orlando Castillo, director de Telcor y el general en retiro y exministro de Transporte, Óscar Mojica.

En la lista de sancionados por Estados Unidos también figura la coordinadora de comunicación del Gobierno, Rosario Murillo; uno de sus fieles colaboradores, Néstor Moncada Lau, el expresidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, además de algunos funcionarios de la Policía Nacional, incluyendo al director, Francisco Díaz.

Foto portada: El Nuevo Diario.

Obispo de León exige que se diga la verdad al pueblo sobre el coronavirus

* La pandemia está causando mucho dolor y frustración en León y Chinandega, dice monseñor Sócrates René Sándigo.

ERNESTO GARCĪA

El obispo de León, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, exigió públicamente a las autoridades gubernamentales, tomar acciones correctas ante el avance de la pandemia del Covid-19 y brindar información precisa.

«El Gobierno debe actuar de manera correcta en tiempos de pandemia haciendo proyecto de nación, proyectos unitarios», señala el obispo de la Diócesis de León.

René Sándigo llama a la población a autoprotegerse con medidas preventivas como el distanciamiento social. Foto: Redes Sociales.

El jerarca católico también demandó de las autoridades locales y nacionales brindar una información correcta sobre la pandemia.

«Se sufre cuando no se tiene la verdad en la mano. Se sufre cuando hay falsas informaciones», señala el religioso en el documento de siete páginas publicado en la víspera de la solemnidad de Pentecostés.

HAY QUE AUTOPROTEGERSE

En otra parte del extenso documento, monseñor Sócrate René Sándigo llama a la población a autoprotegerse con medidas preventivas como el distanciamiento social.

«Duele ver las aulas sin la alegría de los niños y los jóvenes que con justa razón se han quedado en casa para garantizar su vida y el futuro de la nación», subraya el obispo de la Diócesis de León, que también comprende el departamento de Chinandega.

La pandemia está causando mucho dolor y frustración en León y Chinandega, dice monseñor Sócrates René Sándigo. Foto: El Nuevo Diario.

Monseñor Sándigo también califica como «desastroso» el hecho de que la población haya tomado posturas diferentes ante la inminente llegada del Covid-19.

El comentario del religioso es porque mientras una parte de la población se autoprotegió, hubo quienes decidieron seguir los lineamientos gubernamentales de no aplicar medidas como el distanciamiento y el aislamiento social y el uso de mascarillas.

MIEDO DE IR A HOSPITALES

La máxima autoridad de la Iglesia Católica en León, señala que existe temor de la población de ir a los hospitales y centros de salud.

Seguidamente, el religioso destaca la labor del personal médico y de enfermería que están en la primera línea de riesgo al contagio atendiendo a los pacientes con Covid-19.

En la parte final del referido documento, el religioso señala que la pandemia del Covid 19 está causando mucho dolor en los departamentos de León y Chinandega.

«Hay dolor y frustración por los muertos, hay dolor y frustración porque a los muertos no se les puede despedir dignamente», subraya monseñor Sócrate René Sándigo.

El obispo leones afirma que el Covid-19 está creando desesperación entre la gente», porque muchas personas han perdido su empleo».

Finalmente, menciona que el clero de esa diócesis ha experimentado en carne propia el dolor causado por el Covid-19, con las muertes de dos clérigos.

Fundación Violeta B. de Chamorro alerta a periodistas independientes a tomar medidas preventivas ante colapso sanitario

* «La Fundación junto al PCIN y ACEN estan apoyando a los hombres y mujeres de prensa que se han visto afectados por el coronavirus», afirman en un comunicado.

Eva Inestroza

Ante la emergencia que se vive en Nicaragua y a nivel mundial por la pandemia del Covid-19, la Fundación Violeta B. de Chamorro hace un llamado a los periodistas a resguardar su vida y la de sus familias, así como sus equipos de trabajo y evitar el contagio.

Del mismo modo, recomiendan buscar consejos médicos al primer síntoma e implementar de inmediato las recomendaciones y el aislamiento en sus hogares.

Asimismo, indican que si no cuentan con un médico en sus contactos personales, pueden acudir a la Unidad Médica o tomar contacto con la misma organización, con el fin de buscar una solución y hacer todo lo posible para apoyarles a los hombres y mujeres de prensa.

La Fundación urge incrementar medidas de prevención. Imagen: Unsplash.

El organismo reflexiona que la realidad es verdaderamente «dramática», pues tanto los médicos como los hospitales públicos y privados están colapsados.

«El día miércoles 27 de mayo buscamos oxígeno en empresas y estaba agotado», revelaron en un comunicado.

Por tal razón, la Fundación urge incrementar medidas de prevención, porque la situación que vivimos los nicaragüenses ante la pandemia nos sobrepasa a todos.

Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

La Fundación Violeta Barrios de Chamorro también informó que junto a la organización de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) y la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACEN), están apoyando a los colegas enfermos en la medida de lo posible.

«Queremos dejar claro que esto no es una situación de recursos económicos, sino de carencias de infraestructura, de un sistema de salud colapsado. En muchos casos no hay lugar ni en las salas de UCI. Hagamos todo lo que está en nuestras manos para defender la vida y evitar el contagio», manifiesta el organismo.

LAMENTAN MUERTE DE PERIODISTA

La Fundación Violeta B. de Chamorro también lamentó la muerte del periodista de Radio Corporación, Gustavo Bermúdez, «quien murió en cumplimiento de su deber, defendiendo la vida y la salud de los nicaragüenses e informando sobre la verdad que se pretende ocultar».

«Nos solidarizamos con todos los periodistas, sus familias y la población en general que están siendo víctimas del contagio promovido por la ausencia de medidas preventivas», agrega el comunicado divulgado este jueves.

También recomiendan implementar mecanismos innovadores para mantener informada a la población sin exponerse al contagio.

«Estamos seguros que con el esfuerzo de todos podremos librar esta batalla que enfrentamos casi a ciegas», puntualiza la Fundación en el comunicado.

Foto de portada: Redes Sociales.

En Nicaragua Covid-19 produce terremoto en ingresos de remesas

“Me vine con muchas ilusiones de trabajar, cuando llegué a España me costó encontrar un trabajo, pero conseguí gracias a Dios. Podía mandarle a mi mamá mensual dinero para la comida y la escuela de mis dos niñas. Cuando empezó todo lo de la pandemia, esto cambió”, relata una migrante nicaragüense en España.

Lester Arcia

Marina García es una señora de 80 años de edad, aún conserva una inmensa sonrisa en el rostro y sobre todo una viveza inigualable. Cada mes recibe remesas de uno de sus hijos, el que se fue a Estados Unidos, desde los años 90. Antes de iniciar la pandemia del coronavirus, Francisco, el hijo de García le enviaba más de 400 dólares mensuales, dinero con el que se alimentaba y compraba medicinas para estabilizar su salud.

Hoy la historia es distinta, el Covid-19 detuvo el trabajo de Francisco en Estados Unidos y sobre todo, puso en jaque el envío de los 400 dólares que este hacía llegar a su mamá.  “Con dificultad logré mandarle $100 este mes. Soy pintor de edificios y con la cuarentena aquí en la Florida se detuvo todo”, dijo.

La historia de Francisco la repiten muchos nicaragüenses en el extranjero, igual que muchas familias en Nicaragua, que debido a la situación de pobreza, se sostienen en su mayoría con remesas que envían sus familiares. Hoy muchas de estas familias son más pobres que antes.

Doña Marina le preguntó a una de su hija, la que cuida siempre de ella, el por qué no tenía la misma cantidad de pañales desechables para adultos, como normalmente los compraban antes de la pandemia. Su respuesta fue bajar la cabeza y decirle que no había mucho dinero para comprarlos, porque la cantidad de plata que su hermano había enviado solo daba para “medio comer”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó en abril de 2020 que la economía mundial disminuirá un 3% en 2020 debido a la pandemia del coronavirus, un resultado peor que en 2008 y 2009, cuando se dio la recesión económica mundial. Según el organismo financiero, la eurozona registrará una caída en su PIB este año de -7.5%.

Cuando se habla de la eurozona, lo más cercano y pensable es España, país donde hay muchos nicaragüenses sorteándose la vida lejos de la familia que tienen en Nicaragua. Ellos también han vivido lo que nunca se esperaban. A la angustia de quedar sin empleo se les suma el dolor de no poder enviarle ni un solo centavo a sus seres queridos, sin embargo “nuestra sobrevivencia aquí es lo primordial, después veo de qué forma le mando dinero a mis dos hijas”, dijo a IP  Nicaragua vía mensaje de texto Ileana Marenco, una mujer de 32 años que decidió irse de Nicaragua en mayo de 2018.

“Me vine con muchas ilusiones de trabajar, cuando llegué a España me costó encontrar un trabajo, pero conseguí gracias a Dios. Podía mandarle a mi mamá mensual dinero para la comida y la escuela de mis dos niñas. Cuando empezó todo lo de la pandemia esto cambió. Me quedé sin trabajo porque el restaurante en el que estaba cerró, de hecho, varios nicaragüenses nos quedamos sin nada”, relató Marenco, quien por suerte encontró un espacio para vivir sin pagar mensualidad en el hogar de una amiga en Barcelona.

Información del Banco Mundial. Imagen: IP Nicaragua.

En Telica, municipio de León, viven las hijas y la mamá de Ileana, en una vivienda que está a medio construir. La nula llegada de la remesa enviada por Marenco detuvo el sueño que habían tenido y que esperan seguir levantando, luego de que la pandemia deje de hacer estragos en todo el mundo.

En este contexto, España, un país al que han migrado muchos nicaragüenses en los últimos años, experimentará una caída en su PIB del 8%. Por ende, impactará a la economía de un país ya empobrecido, Nicaragua.

“Las previsiones del FMI también apuntan a que el terremoto económico del COVID-19 generará un importante aumento del desempleo, pronosticando que España cerrará 2020 con una tasa de paro del 20.8%”, subraya el sitio web sputniknews.com.

La economía mundial disminuirá un 3% en 2020 debido a la pandemia del coronavirus, según el FMI. Foto: El Nuevo Diario.

“Estos meses no han sido fácil”

El desempleo llegó a muchos países en el mundo debido a la pandemia, pero muchos nicaragüenses esperan pasar la tempestad. Ileana dice esperar con calma, pero a la joven Mikey Zeledón de 25 años le angustia volver a Nicaragua con las manos vacías, sin haber logrado su meta establecida.

“Como nicaragüense y como solicitante de asilo político en España ha sido duro. A lo largo desde hace 7 meses que me vine con mi esposo, mi hijo y mis tres hermanos, ha sido difícil, nadie se esperaba está gran pandemia que tiene aterrorizados a todo el planeta, el país se paralizó y actualmente llevamos 71 días en cuarentena, meses que no han sido fácil, puesto que somos inmigrantes y esta pandemia nos afectó mucho, ya que todo cerró y entre ellas el Restaurante donde trabajaba”, dijo Zeledón.

La pandemia del coronavirus, para los inmigrantes, ha sido un duro golpe para sus economías y sobre todo para su estancias en el extranjero.

El Instituto Nacional de Estadísticas de España, detalla que en ese país hay más de 42,000 nicaragüenses empadronados en las 19 comunidades autónomas de España. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

“Para el inmigrante esta pandemia es difícil, ya que, estás en un país que no es el tuyo, y si no trabajás no comés. Gracias al trabajo que tenía logré ahorrar un poco de dinero y con eso he podido sobrevivir, también la ayuda de mi mamita que es la única que está trabajando (ella está legal en España) y trabaja como asistenta del hogar, cuidando a una anciana”, relató Zeledón.

A Zeledón le ha tocado recurrir a organismos de ayuda social para alimentarse, pero nadie ayuda, ya que somos una familia numerosa y no estamos trabajando, aquí tenés que pagar renta, energía, gas y los gastos de la casa. Desde que empezó la cuarentena el pasado 13 de marzo, no he podido mandar a Nicaragua, aquí cerraron todas las agencias de envíos y la verdad tampoco podía porque tenía que sobrevivir aquí con lo poquito que me quedaba”, mencionó.

Proyecciones abrumadoras

El Banco Mundial (BM) alertó recientemente que la llegada de remesas a la región latinoamericana se reducirá probablemente en un 19.3%.

El BM también señaló que en el contexto de la crisis del Covid-19, los costos de transferir remesas a la región podrían elevarse debido a las dificultades operativas que enfrentan los proveedores de esos servicios (cierre de agentes y de oficinas, acceso al dinero en efectivo, tipo de cambio, seguridad) y al cumplimiento de las normas contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.

“Las remesas provenientes de la zona del euro también se verán afectadas por la desaceleración económica que se observaba en la zona antes de la pandemia de Covid-19 y por la depreciación del euro frente al dólar estadounidense”, indicó ese organismo financiero.

El BM indicó que “la caída proyectada, que será la más abrupta de la historia reciente, se debe en gran parte al desplome de los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes, que suelen ser más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan”.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas de España, en ese país hay más de 42,000 nicaragüenses empadronados en las 19 comunidades autónomas de España, de los cuales el 73.7% son mujeres.

España ocupa el tercer lugar dentro de las naciones de origen de las remesas familiares que recibe Nicaragua. Según el Banco Central de Nicaragua, el 11.2% del monto total de las remesas de 2018 provinieron del país europeo, el cual se ubicó solo por detrás de Estados Unidos (55%) y Costa Rica (19%).

Los envíos procedentes de España, de acuerdo con el BCN, ascendieron a 168 millones de dólares en 2018, reflejando un incremento de 19.8% con relación al monto de 2017 (US$140.2 millones). El número de transacciones crecieron 17.1% con respecto a 2017 y el monto promedio de las remesas recibidas desde ese país se ubicó en 315.4 dólares, 1.8 por ciento mayor a lo observado en 2017 (US$309.7).

Un problema global

En Managua, la señora Esperanza Blass, no se detiene de palmear tortillas bajo una caseta hecha a base de zinc ubicada en las afueras de su humilde vivienda en el barrio 19 de Julio, dice que ha tenido que incrementar las horas de trabajo porque ya no recibe la ayuda que su esposo le enviaba.

“Tenemos que comer, aunque nos expongamos más tiempo aquí afuera trabajando, para donde voy a agarrar. Mi marido se fue el año pasado donde una prima a los estados (Estados Unidos), desde que llegó me empezó a mandar riales, pero cuando esta cuestión se puso fea (la pandemia) ya no pudo mandarme nada porque el lugar donde trabajaba cerró”, relató Blass.

El sector que vive del comercio informal no se puede quedar en casa . Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

Según doña Esperanza, el esposo lograba enviarle entre 200 o 250 dólares mensuales, con los que lograba mantener provisión para alimentación diaria y para los estudios del niño de 12 años, el cual dejó de ir a la escuela por temor a ser contagiado por Covid-19.

“Yo no sé cómo vamos a hacer si esto se pone peor, quién me va a ayudar a mí, si el único que lo hacía era mi marido, él está fregado allá y aquí vamos peor. Los pobres somos los que más sufrimos cualquier cosa que pasa. Así está un cuñado mío que se los llevaron a España a disque trabajar antes de esta cosa”, lamentó la mujer.

El economista y catedrático universitario Luis Murillo, señaló que también a mediano y largo plazo las remesas globales y específicamente de España caerán entre el 12 y el 15%. Esto, explicó, se debe a que, aunque España está levantando paulatinamente su cuarentena, los empleos destruidos muy difícilmente se van a recuperar a corto plazo.

Frase de Luis Murillo. Imagen: IP Nicaragua.

De acuerdo con el economista, en Nicaragua los gobiernos nunca se han interesado por crear una política de aprovechamiento de las remesas, por lo que una caída de las mismas impactará fuertemente a las familias que las reciben.

Murillo explica que “desgraciadamente a la mayor parte de los gobiernos les resulta más fácil exportar migrantes. Es decir, que la gente migrara y luego enviara remesas familiares, para obtener flujos económicos a nivel interno, pero no quisieron escuchar las advertencias de que cuando los países de origen de esas remesas entraran en crisis, eso nos iba repercutir a nosotros y es lo que está pasando”.

“Para la crisis de 2018 paradójicamente hubo un aumento del 6 al 8% de las remesas familiares, lo que hizo que (el monto total de remesas del país) pasara a representar del 10 al 11% del PIB. Pero en esta segunda crisis es el mundo el que está en recesión económica. Y en el caso de una recesión económica uno de los primeros indicadores que se ve afectado es el empleo. Cuando las personas pierden el empleo, principalmente si son extranjeras, muy difícilmente tendrán dinero para mantenerse allá y mucho menos para mandar remesas. Entonces ahora tenemos un doble problema. En el mediano plazo tendremos que repatriar a esa gente, y dos, ya no tendremos ese flujo de dinero para generar consumo a lo interno del país”, subrayó Murillo.

Nicas quieren regresar a un país sin suerte

El Servicio Jesuita de Migrantes (SJM), que forma parte de la Red Jesuitas con Migrantes, conoce al menos cuatro casos de nicaragüenses que viven en España que desean regresarse porque están pasando muy mal en el país europeo, y así ha sucedido en varios países donde nicaragüenses han llegado a “buscar suerte”.

Entre esos casos está el de una señora originaria de Ocotal, que salió de Nicaragua en diciembre de 2019, en búsqueda de un empleo para mejorar la situación económica en su familia, debido a que, desde la crisis sociopolítica de abril 2018, esta no ha encontrado oportunidades de empleo en Nicaragua.

La crisis sociopolitica de abril 2018 golpeó la economía. Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua.

“Ella llegó con la esperanza de encontrar una buena oportunidad, porque le decían que en España había buenos trabajos y que ganaría muy bien. Desde su llegada al país ha sido difícil la inserción social y laboral. Anteriormente, estuvo trabajando por un tiempo y ganaba para mantener el alquiler de un cuarto y poder cubrir los servicios básicos. Pero en la actualidad lleva meses sin poder trabajar, está viviendo en la casa de una conocida que le brinda techo y un sacerdote cercano la apoya con la comida”, contó a IP Nicaragua el SJM.

La mujer, de 58 años de edad, ha buscado apoyo en parroquias católicas en San Sebastián, de Guipúzcoa, en el País Vasco, donde vive, y en el SJM de España para regresar a Nicaragua.

“Porque con la situación sanitaria del Covid-19 que se está viviendo en el país europeo ve muy pocas posibilidades de insertarse pronto al campo laboral, siente mucho temor de quedar en la calle, se siente agobiada y teme no poder ver a su familia nuevamente”, explicó la Red Jesuitas con Migrantes

La ocotaleana quiere regresar a Nicaragua, aunque está consciente de que la situación de este país no está tampoco bien, “pero siente que estar cerca de su familia le da fuerza”.

“Y aunque no se puede hacer nada por el momento, porque están cerradas las fronteras, ella dice mantener la calma y esperar una respuesta de ayuda, porque no cuenta con las condiciones económicas para retornar. Y a través del contacto con el SJM España, nos han compartido que el retorno voluntario que está pidiendo, a corto plazo no será posible por motivos obvios de la crisis y también por el tiempo de arraigo de la señora (en principio el requisito son seis meses de estancia en España). No obstante, se realizan las gestiones para ir documentando su caso y pedir el recurso a los organismos competentes”, comentó el SJM.

Este organismo, desde el SJM Nicaragua, le está dando asistencia psicológica a la señora: Una psicóloga la atienda virtualmente, para mejorar su sentimiento de soledad y angustia ante la crisis y su situación laboral.

El SJM conoce tres casos más de nicaragüenses que viven en España y desean volver por la situación de la pandemia y el desempleo en España.

“Dicen que no tienen esperanzas que mejore su situación allá y puedan encontrar trabajo. A diferencia de la señora de Ocotal, estas tres mujeres sí van a cubrir sus gastos de retorno y tienen pensado venir trasbordando de país en país para que les salga más barato. Ellas escribieron para pedir algún tipo de colaboración cuando ya estén en Nicaragua”, contó el organismo.

Un hombre originario de Matagalpa, que viajó a España en febrero de 2020, también se contactó con el SJM, para pedir información sobre redes de trabajo y organizaciones que puedan ayudarle, porque se encuentra en una situación de desempleo, sin comida y rentando un cuarto. “Migró para buscar mejores oportunidades de empleo en aquel país, donde también radica su hermana. Dejó aquí en Nicaragua a su esposa e hija menor de edad. Llegó con la esperanza de encontrar empleo, pero la situación de la pandemia del Covid-19 no le ha permitido salir, se encuentra en cuarentena”, aseveró el organismo.