Adonis Zucre Gutiérrez, el joven campesino que sueña con llegar a ser estrella de fútbol

Para jugar o entrenar, el joven, quien habita en Siuna, viaja a la comunidad de Wani, a cinco kilómetros de su casa y tiene como ídolo deportivo a Cristiano Ronaldo.
ORLANDO VALENZUELA
Hay un dicho popular que dice: «De donde menos se espera, salta la liebre» y eso es lo que en ocasiones sucede cuando aparecen deportistas que en apariencia no tienen futuro, pero cuando se les brinda una oportunidad, la saben aprovechar y sorprenden a moros y cristianos.
En el mundo del fútbol existen grandes estrellas que salieron del barrio pobre, la comarca, la cañada y pueblos de tierra adentro. Eran jóvenes que jugaban descalzos, a veces con zapatos, short y camiseta prestada, porque la pobreza no les permitía comprarse un buen uniforme. Tenían resistencia, gracia, habilidad y un alto espíritu de superación que les impulsaba a seguir su sueño hasta lograrlo.
Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua
En la comunidad campesina del empalme La Bu, del municipio de Siuna, Región Autónoma del Caribe Norte (RACN), Adonis Zucre Gutiérrez López, de 19 años, cada noche se acuesta en su cama… y sueña que algún día saldrá del campo para vestir el uniforme de un equipo de primera división de la liga nacional de fútbol de Nicaragua y así sentirse como su ídolo Cristiano Ronaldo, el delantero del Juventus de Italia. Lo imita en todo; corre, salta y mete goles como el ex jugador del Real Madrid.
Adonis tenía 15 años cuando fue atrapado por la pasión de deporte de las patadas y desde entonces, el fútbol se convirtió en el centro de su vida. Empezó jugando en el colegio, cuando era estudiante de primaria.
Para jugar, Adonis primero tenía que levantarse temprano para ayudar en las labores de la casa, desde cortar leña, acarrear agua, sembrar yuca, maíz, frijoles, arroz, en dos de las tres manzanas de tierra que le regalaron a su mamá hace 10 años.
Foto: Orlando Valenzuela / IP Nicaragua
Adonis viaja en transporte público a Wani, distante cinco kilómetros de su casa, para poder jugar o entrenar con el equipo, pero de regreso se viene a pie con sus amigos porque ya no agarra el bus. Su rutina diaria es sencilla; por la mañana ayuda en labores de la casa, por la tarde practica solo o con el equipo y los sábados en la modalidad de educación a distancia, para terminar su secundaria, porque piensa estudiar la carrera de Educación Física.
Los domingos son dedicados a los juegos de pelotas, porque además de fútbol, también es un entusiasta beisbolista, deporte que lo practica cuando termina la liga campesina de fútbol.
En el equipo de fútbol juega la posición de defensa central y en el de béisbol es segunda base, posiciones en las que se siente a gusto.
UN BUEN DESEMPEÑO
Sobre su desempeño en el equipo local de fútbol, dice sentirse muy satisfecho, ya que en los últimos tres años ha arrasado con los trofeos, como mejor jugador y campeón goleador. Sus números son: año 2018, 13 goles; 2019 19 y en lo que va del 2020 ya lleva 10 pelotas en el fondo de la red y todavía falta entrar a la fase semifinal. Por este esfuerzo, Adonis ya acumula varias medallas, pergaminos y trofeos recibidos.
Con su cara de pícaro, confiesa que goza cada vez que va a jugar, ya sea fútbol o béisbol, porque al cuadro llegan muchas muchachas a verlos jugar.
«La verdad es que me gusta que las chavalas me vean, que hagan bulla, ya sea a favor o en contra. Me fascina que me griten, que hagan bulla», dice sonriente.
Uno de sus sueños es jugar con el Real Estelí o el Real Jalapa, equipos a los que sigue solo por televisión, porque no ha tenido oportunidad de verlos jugar en vivo. Fuera de Nicaragua, le encantaría jugar fútbol en Costa Rica y Panamá, según expresó.
Adonis Zucre cuenta que él es el cumiche de la familia, el número 13 de los 15 hijos que tuvo su mamá, Blanca López, la famosa Miliciana de Waswalito. Por esa razón, a él y todos sus hermanos les dicen de cariño «los milicianos», nombre que siente como propio.
El joven recuerda que cuando ganó los últimos dos trofeos como jugador más valioso y máximo goleador, lo más importante para él fue cuando llegó su mamá, “la Miliciana” y lo abrazó.
«Ella me abrazó, creo que eso se sintió bastante bien, me gustó que ella estuviera allí, viendo el partido que jugué y logramos quedar campeones».